La Plataforma Salvemos Cabana ha destacado hoy que la minera Edgewater no podrá reclamar en Europa compensación por daños patrimoniales tras la negativa de la Xunta a continuar con el proyecto de Corcoesto.

Fuente: El Progreso
La comisaria europea de Comercio Exterior, Cecilia Malmström, ha explicado en una respuesta a la eurodiputada Lidia Senra que la compañía canadiense no puede invocar el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés) para impugnar la decisión del Ejecutivo gallego, que canceló la propuesta minera por motivos técnicos y económicos.

Dicha respuesta sobre el derecho a indemnización de la minera por parte de las autoridades gallegas, de la que la plataforma informa en un comunicado, verifica además la consulta efectuada en septiembre por Salvemos Cabana a instancias europeas sobre el mismo asunto.

En este sentido, este colectivo subraya que «ninguna empresa canadiense puede actualmente invocar el CETA ni presentar reclamaciones por daños patrimoniales, dado que este todavía se encuentra en fase de negociación».

«En cualquier caso -señala Malmström-, los acuerdos de libre comercio, incluido el AEGC, no modifican el derecho de los Estados miembros a perseguir sus objetivos legítimos de política pública, incluida la fijación de normas de protección medioambiental».

Así, continúa, el AECG «deja claro que la UE y Canadá mantienen su derecho a legislar para alcanzar objetivos legítimos en materias como la salud pública, la seguridad, el medio ambiente, la moral pública y la promoción y protección de la diversidad cultural. Esto significa que un inversor no puede recibir una compensación por lucro cesante, pérdida de beneficios o costes sufridos».

La plataforma ha recordado que la anulación del proyecto por parte de la Xunta de Galicia se basó en que la minera no había logrado reunir el 25 % de fondos propios de capital y reservas exigidos sobre el total de la inversión del proyecto, cuantificado en más de 100 millones de dólares.

Alude también a que los planes de Edgewater en Corcoesto tenían una finalidad «meramente especulativa», cuyo «mayor objetivo era el beneficio de un pequeño grupo de inversores internacionales pero que podría acarrear una serie de impactos totalmente inasumibles para la comarca de Bergantiños, por la insostenibilidad ambiental y social del proyecto».