Un nuevo intento de dos mediadores religiosos, en pos de un dialogo en torno a un conflicto minero, parece destinado hoy al fracaso, tras declinar su participación uno de los principales convocados.

Fuente: Prensa Latina
El presidente (gobernador) de la región norandina de Cajamarca, Gregorio Santos, anunció anoche, a través de un vocero, su negativa a participar en el encuentro, previsto para este viernes y alegó que se trata de un encuentro, cuyos participantes buscan ejecutar el proyecto minero Conga.

 

Horas antes, el primer ministro Juan Jiménez aceptó reunirse con representantes de la empresa a cargo del proyecto aurífero y las autoridades de Cajamarca que lo rechazan. Los llamados facilitadores del diálogo, Cabrejos y Garatea convocaron al encuentro el miércoles, en una conversación de los religiosos con ejecutivos de la empresa estadounidense Newmont, principal accionista de Conga, y con los ministros del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, y Energía y Minas, Jorge Merino.

El gobernador Santos, al igual que las organizaciones sociales contrarias a Conga, suspendió contactos con los mediadores debido a que el Gobierno prorrogó el pasado 3 de agosto el estado de emergencia en tres provincias cajamarquinas.

La medida fue establecida el 3 de julio ante protestas contra el proyecto minero, reprimidas con un saldo de cinco muertos, tras lo cual el Gobierno apeló a los buenos oficios de los religiosos en busca de una salida al conflicto.

El fin del estado de emergencia y el cese de las protestas fue pedido a las partes por los facilitadores la semana pasada, así como la pronta instalación de comisiones de diálogo.

El Gobierno puso como condición señales de que no habrá protestas, para levantar la medida de excepción, y Santos demanda además una investigación sobre las cinco muertes, el cese de la persecución que aseguró existe contra dirigentes sociales y la suspensión de los trabajos del proyecto.

Jiménez dijo que la suspensión de las operaciones de la empresa Newmont en Cajamarca se mantendrá hasta que se realicen las acciones que aseguren la disponibilidad de agua para la población, especialmente las comunidades de la zona del proyecto. El temor de la depredación del agua motiva el rechazo al proyecto Conga, pese a que el Gobierno y la empresa aseguran que ello no ocurrirá.

«El rol de los sacerdotes mediadores ha terminado»

El presidente de la región norteña de Cajamarca, Gregorio Santos, rechazó una invitación de los sacerdotes mediadores para participar el viernes en una reunión con representantes de Newmont y del Gobierno, con el fin de superar el actual «entrampamiento».

«Considero que es una situación en que su rol (de los sacerdotes) ha terminado y que esto es responsabilidad del Gobierno y no puede escudarse en ellos», dijo Santos a la estación de televisión por cable RPP.

A pedido del Gobierno, el arzobispo Miguel Cabrejos y el sacerdote Gastón Garatea comenzaron a inicios de julio conversaciones por separado con las autoridades de Cajamarca, donde se ubica el proyecto Minas Conga, así como con ejecutivos de Newmont, en busca de acercar posiciones.

Pero el objetivo de los religiosos ha sido más difícil de lo esperado.

«Este problema ha llegado al máximo tope de conflictividad, no hay espacio posible para llegar a términos medios», agregó el presidente regional Santos.

Los pobladores de Cajamarca rechazan el proyecto aurífero Minas Conga, de 5.000 millones de dólares, porque consideran que afectará las fuentes de agua de la zona. El plan ha generado una sucesión de violentas protestas, que comenzaron en noviembre del año pasado.

El delicado escenario llevó al Gobierno a declarar estado de emergencia en la región para frenar las protestas y pidió a Newmont, entre otras condiciones, garantizar el suministro de agua de la población.

La firma aceptó e inició la construcción de reservorios de agua para las comunidades cercanas que viven de la agricultura y la ganadería.

Pero dada la negativa de las autoridades regionales a dialogar, al parecer las decisiones de la minera son consideradas insuficientes.

De hecho, Santos afirmó que reiniciar un diálogo pasaba porque el Gobierno del presidente Ollanta Humala «designe una comisión investigadora para determinar la responsabilidad social y ambiental y otros temas que (la firma) tienen con Cajamarca».

En la reunión del viernes solo participaron el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar, funcionarios del área de conflictos sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros y tres representantes de la minera.

«Seguimos invitando a los representantes del Gobierno Regional de Cajamarca, a quien hemos extrañado, a unirse en una próxima reunión en esta noble tarea que posibilite facilitar las condiciones del diálogo», precisó un comunicado firmado por los sacerdotes Cabrejos y Garatea.

El conflicto en torno a Minas Conga forzó a Humala a realizar cambios en su gobierno y a estrenar -en un año de mandato- un tercer gabinete liderado por su ex ministro de Justicia, Juan Jiménez, que tiene como una de sus principales tareas mitigar los conflictos sociales.