Los campesinos de dos provincias surandinas de Perú ratificaron hoy su acatamiento de una tregua en las protestas contra la minería contaminante, a la espera de un decreto gubernamental contra esa actividad.

Fuente: Prensa Latina

14/11/2011. La Junta de Usuarios de Riego de las provincias de Andahuaylas y Chincheros confirmó una tregua de dos semanas, tras una reunión con otras organizaciones sociales en las que no lograron consenso para la distensión.

Abel Ortega, dirigente de la junta, dijo que el campesinado esperará hasta el 26 de noviembre por el decreto que proscribe la minería informal y la explotación minera en las cabeceras de los ríos, ofrecido por el gobierno el sábado en un acuerdo de distensión.

Otros dirigentes agrarios señalaron que si, vencido ese plazo, el Ejecutivo no cumple, la junta no podrá impedir protestas violentas, de las que no será responsable, en referencia a sectores que no aceptan la tregua y son ajenos a la organización.

El rechazo a la minera dañina al medio ambiente y las aguas empezó el 3 de noviembre y el pasado jueves derivó en graves disturbios en Andahuaylas, con un saldo de decenas de heridos y detenidos, incidentes de los que la citada junta se declaró al margen.

Según reportes de prensa de la zona, la actividad se normalizó a lo largo del día en Andahuaylas y se espera que mañana ocurra lo mismo en Chincheros.

El congresista Javier Diez Canseco, de la bancada del bloque gobernante Gana Perú, advirtió que elementos ligados al encarcelado exgobernante Alberto Fujimori azuzan el conflicto.

Respaldo la posición del ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, en el sentido que se revisen los estudios de impacto ambiental que respaldan proyectos mineros en marcha, resistidos en diversas regiones.

Por su parte, el primer ministro, Salomón Lerner Ghitis, lamentó la actividad de «grupos minoritarios» en las protestas y afirmó que el gobierno no va a permitir «caos y desorden» y responderá «de la manera más radical posible dentro del Estado de derecho».