La minera canadiense Vista Gold pretende extraer el metal precioso mediante la técnica de cielo abierto, en 430 hectáreas del espacio de amortiguamiento de la Reserva de la Biosfera.

 

Fuente: Milenio

19/07/2011. La Reserva de la Biosfera de Sierra La Laguna, en Baja California Sur, deja maravillado a quien se atreve a subir los mil 800 metros que tiene de altura. Es el único sitio en el estado donde hay selva tropical, palmares, matorrales y hasta un bosque de pino. En toda el área viven 2 mil 700 especies vegetales, cerca de 300 tipos de aves y 47 de mamíferos. Pero debajo de esta riqueza hay otra que cotiza en la bolsa de valores: oro. Y para obtener este metal hay que abrir un cráter de 2 kilómetros de diámetro y 450 metros de profundidad.

La minera canadiense Vista Gold pretende extraer oro mediante la técnica de cielo abierto, en 430 hectáreas de la zona de amortiguamiento de esta área natural protegida y principal fuente de abastecimiento de los mantos acuíferos que surten a las ciudades de Los Cabos y La Paz. Según el asesor científico de la empresa, Jorge Escobar, la zona no sería vulnerada y que la inversión por más de 600 millones de dólares reactivaría la economía de la región durante los próximos 10 años. Pero organizaciones civiles y autoridades ambientales advierten el peligro de la contaminación por cianuro, principal insumo de esta actividad.

Para iniciar operaciones en la mina «Concordia», bautizada así por la empresa ya que antes se donominaba Paredones Amarillos,  la minera Vista Gold debe obtener todos los permisos ambientales y convencer a las autoridades de que puede restaurar la zona después de extraer 40 toneladas de oro durante 10 años.

Jesús Quiñones, funcionario de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y director de Sierra la Laguna, asegura que ante un impacto de ese tamaño no hay ecosistema que recupere su estado natural.

El representante científico de Vista Gold reconoce que «sería una falacia esperar que la restauración regrese el ecosistema a su estado original. Es imposible». Pero insiste que ningún proyecto de desarrollo agrícola, ganadero o minero, lo logra; pero «lo que sí se puede es que la diversidad del ecosistema regresa a un estado de equilibrio». La compañía tiene el compromiso de restaurar, sobre todo porque se trata de un área de conservación, pero «no hay información ni experiencia desarrollada en el país; este tema como en la mayoría de los casos es muy embrionario», dice Jorge Escobar.

La principal preocupación es porque la mina a cielo abierto modificaría el terreno. Se requiere desmontar el área y triturar la roca hasta hacerla talco, literalmente, para que así, al mezclarse con cianuro, se pueda obtener el mineral. Quiñones cuestiona «¿Cómo se volverá a formar la geografía que ya esta aquí si las rocas se van a pulverizar? Si existe un proyecto donde todo vuelva a la normalidad, me gustaría conocerlo».

Permisos de gran valor

Vista Gold consiguió la concesión para la minería en 1997 y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales aprobó el estudio de impacto ambiental para extraer oro, pero la empresa abandonó el proyecto debido a que bajó el precio del metal en el mercado. Aunque la concesión concluye en 2039, el próximo año vence el permiso ambiental por lo que debe solicitar una ampliación a la Semarnat. Pero luego de las reformas legales para la protección de áreas naturales protegidas, esta también debe ser aprobada por la Conanp.

De antemano, Quiñones advierte que no se otorgará ningún permiso que viole la Ley de Equilibrio Ecológico, de Desarrollo Sustentable y de Vida Silvestre. En tanto, Marco Antonio González, delegado de la Semarnat en Baja California Sur, sentencia: «nuestra misión es cuidar el medio ambiente, si las obras no están reflejadas en un documento de sustentabilidad que permita seguir aprovechando nuestros recursos a largo plazo, difícilmente lo vamos a autorizar».

La empresa aún no solicita el permiso para explotación porque el año pasado le fue revocado un primer trámite al no acreditar la tenencia de la tierra. Si bien la minera tiene los títulos de propiedad de la mitad del área donde se desarrollará el proyecto, el resto son terrenos nacionales a cargo de la Secretaría de la Reforma Agraria. Hasta el momento no se ha hecho la modificación legal.

Agua en riesgo

Antonio Caraza, presidente de Sociedad Organizada por Sudcalifornia (SOS), es uno de los principales opositores a la mina. En enero, incluso, protestaron formando las siglas SOS en la playa para rechazar el proyecto. «Por un lado, la Secretaría de Turismo promueve al estado y por otro, la Secretaría de Economía promueve la minería en la misma zona territorial. Es como poner un hospital y al lado una discoteca», asegura.

La preocupación es, sobre todo, por la contaminación del terreno y del agua provocada por el cianuro que se utilizará durante la extracción del metal. Los principales arroyos y cuerpos de agua subterráneos del estado se localizan en esta región, debido a los escurrimientos que se generan en la Reserva por la captación de agua de lluvia.

Jorge Escobar asegura que si bien es necesario utilizar cianuro, la tecnología para el tratamiento de los desechos está muy desarrollada y «es posible destruirlo casi en su totalidad». Además, dice, Vista Gold pretende construir una planta desaladora para acarrear agua del mar, reciclarla y no utilizar agua de los mantos acuíferos de la zona.

Escépticos, Antonio Caraza afirma que si el cianuro llegara a filtrarse en los acuíferos subterráneos, ocurriría una «catástrofe». Por su parte, Jesús Quiñones concluye: «la contaminación del agua es una de las consecuencias más importantes en la historia de la minería».