En la localidad Quinta de Usme, en los región sur de Bogotá, en lo que hace unas décadas era frondosos bosques y pastizales serpenteados por el río Tunjuelo, donde sus habitantes hacían paseos de olla y se bañaban, hoy solo hay canteras desérticas explotadas a cielo abierto y un río agonizante contaminado por las cementeras y ladrilleras. «El poder del dinero aplasta todo y la voz del pueblo no es escuchada por el Gobierno Nacional, ellos defienden el interés privados», señalan los vecinos.

Fuente: RCN Radio
A propósito de la calamidad pública en Casanare y de la sequía en varias regiones del país, un estudio del Atlas Global de Justicia Ambiental, financiado por la Unión Europea, señala que Colombia es el segundo país del mundo y el primero del Continente con más conflictos de medioambiente.

El análisis publicado por la Revista Semana, resalta casos como las fumigaciones con glifosato, los madereros en el Chocó, la Hidroeléctrica del Quimbo, los hoteles Tayrona en la Sierra Nevada de Santamarta y uno específico en Bogotá: las canteras explotadas por las multinacionales Holcim, Cemex y la iglesia católica.

RCN La Radio estuvo en la localidad Quinta de Usme y constató que en lo que hace unas décadas era frondosos bosques y pastizales serpenteados por el río Tunjuelo, donde sus habitantes hacían paseos de olla y se bañaban, hoy solo hay canteras desérticas explotadas a cielo abierto y un río agonizante contaminado por las cementeras y ladrilleras.

Holcim, Cemex y el Arzobispado de Bogotá son los dueños del gigantesco predio de 319 hectáreas, antiguo camino a Usme, situado en la avenida caracas entre las calle 55 y 69 sur, que bordea la Avenida Boyacá, en límites con el barrio México.

Sólo la comunidad de este sector aledaño a la penitenciaría de La Picota sabe en carne propia lo que es padecer los impactos socio ambientales de estas explotaciones mineras. Alfredo Prada, vicepresidente de la JAC del barrio Danubio Azul, dice que en nada los ha beneficiado la explotación de las canteras.

«Desde hace varios años venimos con ese problema, cuando uno esta comiendo, en los platos de nuestra comida queda el sisgo que eso bota, de ahí sacan arena, gravilla como explotación minera, nos vienen diciendo que van a quitar esas canteras, pero no, porque el poder del dinero aplasta todo y la voz del pueblo no es escuchada por el Gobierno Nacional, ellos defienden los interés privados», afirmó Alfredo Prada.

La minería en el sur de Bogotá y la contaminación del río Tunjuelo ha generado riesgos sanitarios para los habitantes de la localidad quinta de Usme y de Ciudad Bolívar.

Orlando González recuerda que debido a los gigantescos huecos que hacían en la zona cuando se desbordó el río Tunjuelo las cárcavas se llenaron de las aguas putrefactas se produjo una catástrofe ambiental. «El río Tunjuelo es prácticamente el alcantarillado del sur y de Usme, entonces todo el sur de Bogotá se lleno de zancudos, ratas, moscas y luego declararon ese sector minero, y eso es lo que nosotros rechazamos».

Pero además, los residentes del sur de la ciudad creen que la minería no les dejado ningún beneficio, pese a que el Estado recibe billonarias regalías.

Daniel Ramos, veedor ciudadano, dice que no se ha dado tratamiento adecuado a las explotaciones mineras y al río Tunjuelo que pasa por ellas, «no se ha pensado en los barrios aledaños a las canteras, ahora están cobrando por recibir escombros que produce Bogotá y no piensan en el día de mañana que sea una zona habitacional o un parque».

Estudios geológicos señalan que la extracción de materiales pétreos de estas canteras desde la década de los años cincuenta, ha transformado radicalmente el paisaje del valle del Rio Tunjuelo y la pérdida total de su material acuífero…

Hoy casi nadie habla de esta problemática, incluso se olvida que el Plan de Ordenamiento Territorial del Alcalde Gustavo Petro, que se cayó recientemente en el Consejo de Estado, ponía en cintura estas explotaciones mineras.

El geólogo Julio Fierro Morales, docente de la Universidad Nacional, miembro del Grupo Terra E y exasesor de la Secretaría de Ambiente de Bogotá, es uno de los connotados estudiosos de los impactos de las canteras en el sur de Bogotá.

En agosto de 2011 publicó el estudio ‘Minería en Bogotá: Las problemáticas están a la vuelta de la esquina’, en el cual realizó una profunda investigación y análisis de los impactos socio ambientales de la explotación minera, en terrenos que hoy pertenecen a multinacionales cementeras y el Arzobispado de Bogotá.

Según el geólogo Fierro Morales, los impactos ecológicos sobre el río Tunjuelo ocasionados por la explotación minera son irreversibles «este río fue completamente destrozado y desviado en los años noventa, los afluentes también fueron desviados, la quebrada trompeta».

Agrega que hubo deslizamientos que no fueron advertidos a tiempo y luego la inundación del Río Tunjuelo que causó graves daños ambientales. Pero lo más preocupante, según el experto, fue la remoción de acuíferos que permiten que los ríos fluyan y se alimenten en verano.

«Hay una relación íntima entre las aguas superficiales y las subterráneas, y eso lo permiten los acuíferos que fueron removidos y que también son objeto de explotación minera. Son millones de metros cúbicos de acuíferos que ya no están, y millones de metros cúbicos de aguas subterráneas que no podrán volverse a almacenar, ni a fluir de la manera que lo hacían», indicó el Geólogo.

Fierro Morales recuerda que en julio de 2011, el entonces ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos y el alcalde Samuel Moreno anunciaron un convenio para trasladar la Escuela de Artillería y emprender proyectos para recuperar el río Tunjuelo y construir un parque.

«Este proyecto es muy importante para el desarrollo del sur de Bogotá y el bienestar de sus habitantes, tal vez lo mejor que se va a realizar allí en los próximos años» ,aseguró hace 3 años el hoy Presidente, pero Fierro denunció que hasta ahora no ha sucedido nada.