Después de anunciar una «disminución temporal» de las obras en Pascua Lama, lo que en la práctica implica una fuerte ralentización del megaproyecto en la Cordillera valuado en más de US$ 8500 millones, Barrick está llevando adelante una marcada reestructuración de la gestión de negocio minero en América latina.

Fuente: Inversor Energético y Minero

El síntoma más evidente de esa maniobra consiste en eliminar la gerencia regional que tenía a su cargo la operación de todos las minas de la compañía canadiense -el mayor productor de oro del planeta- en la región, que estaba ubicada en Santiago de Chile, según comentaron a El Inversor Online allegados a la compañía. Hasta fines del año pasado, los máximos directivos nacionales de Barrick reportaban al centro regional instalado en la capital chilena.

Sin embargo, a partir de hora, los ejecutivos latinoamericanos comenzarán a informar directamente a Toronto, a la casa matriz de la minera. Se trata de un signo inequívoco del malestar que generó en la primera plana de Barrick los percances judiciales y políticos sufridos en Chile durante el último año, que motivaron la suspensión de las obras de construcción de Pascua Lama y sumieron al primer proyecto binacional del mundo en una revisión integral de costos y magnitudes.

En los hechos, la decisión generará efectos no sólo en la reducción del personal -y por ende, de costos- de la empresa con la desaparición de varios cargos gerenciales. También es el resultado de un cambio conceptual, evidenciado en una descentralización administrativa. «La intención es que las oficinas se concentren más cerca de las minas operativas», explicaron allegados a la minera canadiense. Desde Barrick evitaron realizar comentarios ante la consulta de este medio.

A mediados de diciembre, Barrick informó que mantendrá en un trabajo en fases a unas 3.500 personas vinculadas al lado argentino (en San Juan) del proyecto Pascua Lama para obras que incluyen movimiento e impermeabilización de suelos, obras de manejo de agua, mantenimiento de infraestructura general y monitoreos ambientales, entre otras tareas. La decisión significó el despido de 1500 operarios.