El ‘tratado forestal’ propuesto en las negociaciones climáticas de la ONU pone en peligro el futuro de los seres humanos al buscar aún más consolidar el uso de combustibles fósiles -la mayor causa de la crisis climática- mientras que al mismo tiempo fracasa en proteger el futuro de los bosques así como los derechos de los Pueblos Indígenas y pueblos dependientes de los bosques sobre sus territorios y conocimientos.Campaña Global.

No REDD! No REDD Plus! Campaña Global de firmantes en rechazo a los esquemas de Reducción de las Emisiones de la Deforestación y Degradación

Abril 2010

Adherí con tu firma en http://www.durbanclimatejustice.org/

Como parte de la constante crítica de la sociedad civil global hacia las soluciones inefectivas e injustas al cambio climático -incluyendo el comercio de carbono y la geoingienería- representantes de movimientos populares y organizaciones independientes se oponen a los esquemas para la Reducción de las Emisiones de la Deforestación y Degradación (REDD), los que están actualmente siendo formulados bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -y que ya están siendo probados en esquemas tales como el fondo del Banco Mundial para reducir las emisiones de carbono mediante la protección de los bosques, denominado Forest Carbon Partnership Facility (FCPF, por sus siglas en inglés) y el Programa REDD de las Naciones Unidas.

El ‘tratado forestal’ propuesto en las negociaciones climáticas de la ONU pone en peligro el futuro de los seres humanos al buscar aún más consolidar el uso de combustibles fósiles -la mayor causa de la crisis climática- mientras que al mismo tiempo fracasa en proteger el futuro de los bosques así como los derechos de los Pueblos Indígenas y pueblos dependientes de los bosques sobre sus territorios y conocimientos.

Además, hay una clara indiferencia por parte de los países del Norte en lidiar con sus altos niveles de consumo como una causa de la deforestación.

La proyección de crecimiento de los mercados de carbono en los EEUU, Australia y otros lugares, está establecida para avivar una gran nueva demanda para importar permisos para contaminar y así permitirle a los países industrializados y las industrias continuar con los negocios como siempre y evitar hacer reducciones domésticas de emisiones. Noruega ya ha calculado, por ejemplo, que la conservación de los bosques de la Amazonía podría ‘compensar’ diez veces sus emisiones por año. Sin embargo, una sequía en el 2005 convirtió los bosques de la Amazonía en una fuente de carbono, no un sumidero de carbono, y tales eventos podrían ocurrir también en el futuro.

Los programas REDD o “REDD-readiness” (preparación para REDD) en los países del Sur que actualmente reciben fondos públicos no constituyen evidencia de que REDD será ejercido independientemente de los mercados de carbono. Por el contrario, tales programas son financiados a través del pago de impuestos para así instaurar la infraestructura técnica, legal y política para la expansión del mercado al carbono de los bosques, el cual será a la larga demandado por los grandes contaminantes de los EEUU y otros lugares.

Las nuevas licencias para contaminar que serán generadas a través de REDD están diseñadas de manera que obstruyen la única solución factible al cambio climático: dejar el petróleo, carbón y gas bajo tierra. Así como los créditos de carbono producidos bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, los nuevos créditos no tienen previsto resultar en ninguna ganancia neta para el clima, pero meramente en ‘compensar’ el excesivo uso de combustibles fósiles en otros lugares. En la realidad, éstos inclusive fracasan en alcanzar este resultado nulo. Como los créditos de los MDL, éstos también exacerban el cambio climático al entregar incentivos a los países industrializados y corporaciones para atrasar el necesario cambio estructural fuera de la ependencia de combustibles fósiles de los sistemas de producción, consumo y transporte que el problema del clima demanda. Han desperdiciado años del tiempo que el mundo ya no tiene para solucionar este problema.

Peor aún, el carbono biótico -carbono almacenado en los bosques- nunca podrá ser climáticamente equivalente a dejar el carbono fosilizado bajo tierra. Esto es porque el dióxido de carbono emitido de la quema de combustibles fósiles añade a la carga general de carbono que circula perpetuamente en la atmósfera, vegetación, suelos y océanos. Sin embargo, el dióxido de carbono almacenado en los bosques no es un sumidero permanente para el carbono como lo es el carbono fosilizado. Esta inequivalencia, entre muchas otras complejidades, hace que la contabilidad del carbono en REDD sea imposible, permitiendo que los comerciantes de carbono inflen el valor de los créditos de carbono de REDD con impunidad e incrementen aún más el uso de combustibles fósiles. En el 2009, inclusive la Interpol advirtió sobre la vulnerabilidad de REDD hacia fraudes internacionales y corrupción.

El enfoque de REDD en la producción masiva de licencias para contaminar para las industrias en los países ricos, inevitablemente supondría el rechazo de las necesidades y derechos de gente ordinaria a través del mundo. En el Sur, REDD transformaría el carbono de los árboles vivos en propiedad privada para así poder ser concedidos o transferidos a las corporaciones privadas del Norte. A pesar de los esfuerzos por crear resguardos para prevenir la violación de los derechos humanos de Pueblos Indígenas y comunidades dependientes de los bosques, no hay ninguna garantía de su efectividad. En el peor de los casos, REDD podría promover una gran apropiación de tierras que dejaría a los Pueblos Indígenas y comunidades dependientes de los bosques sin nada. En el Norte mientras tanto, los créditos de REDD permitirían a las corporaciones relacionadas a los combustibles fósiles a mantener sus negocios como siempre, dañando a las comunidades afectadas por la extracción y contaminación de los combustibles fósiles.

En este contexto, la idea de que REDD podría ayudar a asegurar los territorios o consolidar los derechos del sustento de las personas dependientes de los bosques es absurda. En los mercados voluntarios de carbono, los proyectos de carbono forestal y de tipo REDD ya han resultado en la confiscación de tierras, evicciones violentas, desplazamientos forzados, violaciones a los derechos de los Pueblos Indígenas, militarización, pérdida del acceso a tierras y sustento, pérdida de la diversidad biológica, fraude, coerción y la corrupción de lo sagrado. La inclusión de los bosques y plantaciones de árboles al servicio del mercado de carbono sólo podría multiplicar estos abusos.

Además, las negociaciones de políticas climáticas a nivel internacional y nacional están considerando la inclusión de suelos y prácticas agrícolas en REDD y otros esquemas del mercado de carbono. Así como los Pueblos Indígenas y las comunidades dependientes de los bosques están amenazados por el REDD basado en bosques, los agricultores, los pastores y la soberanía alimentaria de los pueblos será seriamente amenazada si esto llegara a pasar. En efecto, esto extendería la mercantilización de las tierras como compensaciones para contaminantes enriquecidos sobre la mayoría de la superficie de la tierra.

Asimismo, debido a que cada proyecto REDD podría afectar no sólo a las comunidades forestales pero también a los pueblos que sufren con las operaciones de compañías comprando créditos de compensación de REDD y en efecto, a aquellos impactados por el daño climático incurrido con el mismo proyecto, el consenso de un vasto número de gente sería necesario de obtener para cada proyecto – algo que los practicionarios de REDD no tienen intención de intentar.

REDD también pondría en peligro la conservación misma de los bosques al darle poca importancia a muchas de las características de los bosques esenciales para su supervivencia -las complejas y diversas formas en las que los Pueblos Indígenas y comunidades dependientes de los bosques constituyen hogares, fuentes de sustento, reservas de biodiversidad y medicinas, regulación de cuencas, y centros de cultura y espiritualidad- mientras que fracasa en lidiar con las reales causas de la deforestación. Las iniciativas de REDD están fijadas para incluir plantaciones industriales e incuso la plantación de árboles genéticamente modificados. En efecto, REDD podría convertirse, acorde con las palabras del New York Times, en ‘una vaca lechera de dinero para los destructores de los bosques’.

Los bosques han sido y sólo pueden ser protegidos a través de una gobernabilidad forestal local, derechos e instituciones fuertes para los pueblos dependientes de los bosques, especialmente los Pueblos Indígenas, inversiones iniciadas localmente, una reducción drástica en el comercio internacional de productos de madera, enfrentar el excesivo consumo en el Norte y así sucesivamente.

Arreglar una crisis climática causada principalmente por el largo uso histórico de combustibles fósiles en el Norte no debe ser una carga para los irrepresentados Pueblos Indígenas y comunidades dependientes de bosques en el Sur. Existe en efecto una deuda climática que el Norte le debe al Sur e imaginar que ésta podría ser pagada con inversiones en proyectos REDD que generen créditos de carbono para los países industrializados sería la mayor de las ironías.

Firmantes del Grupo Durban por la Justicia Climática:
Acción Ecológica, Ecuador
Carbon Trade Watch, International
Centre for Civil Society Environmental Justice Project, University of KwaZulu-Natal, Durban, SA
The Corner House, UK
FASE – ES, Brasil
FERN, UK
Global Justice Ecology Project, USA
Indigenous Environment Network, International
Moving Mountains, China
Movimiento Mundial por los Bosques, Uruguay
National Forum of Forest People and Forest Workers, India
Timberwatch, South Africa

Otros Firmantes:
Firmar a www.durbanclimatejustice.org