Daniel Meilán será el secretario de Minería de la Nación de Mauricio Macri cuando éste asuma la presidencia argentina el 10 de diciembre. Uno de sus objetivos será desarmar el esquema actual de retenciones que rige para la minería ideado por el kirchnerismo en base a los precios altos fijados de los minerales, ahora con cotizaciones mínimas. Esto significa una reducción de las retenciones que en los disucrusos se justificará en el remanido canto al desarrollo, la atracción de inversiones, el empleo y la «seguridad jurídica». El sector minero cuenta con escandalosos beneficios fiscales, arancelarios y aduanero y está siendo privilegiado gobierno tras gobierno.

Fuente: El Inversor Energético y Minero

Ocupará por segunda vez el cargo ya que lo hizo de 1989 a 1994, durante la primera presidencia de Carlos Menemen. Ahora toma el lugar de Jorge Mayoral. La cartera de Minería pasará a formar parte del nuevo Ministerio de Energía y Minería que encabezará Juan José Aranguren.

Meilán posee extensa trayectoria en el sector, que ya además de desempeñarse en el mismo cargo durante parte eel menemato, en el último tiempo se dedicó a la actividad privada, destacándose sus contactos en Canadá, sede de las principales mineras junior que operan en el mercado.

Referente del sector, cuenta con el respaldo de los empresarios mineros, si bien viene de ganarle una pulseada al sanjuanino Ricardo Martínez, ex titular de la Cámara de esa provincia, y quien tenía el apoyo de buena parte de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM).

Según señala El Inversor Online, la intención de Meilán es desarmar el esquema actual de retenciones que rige para la minería, ideado por el kirchnerismo en base a los precios altos fijados para commodities como el oro y el cobre, que se encuentran en sus cotizaciones mínimas en los últimos años. El plan del nuevo secretario es rearmar ese esquema que en el contexto actual carece de sentido.

Esto significa una reducción de las retenciones que en los disucrusos se justificará en el remanido canto al desarrollo, la atracción de inversiones, el empleo y la inidignante seguridad jurídica para un sector privilegiado gobierno tras gobierno. El sector minero cuenta con escandalosos beneficios fiscales, arancelarios y aduanero y está siendo privilegiado gobierno tras gobierno.