«Desde hace dos años venimos trabajando». Así lo admitió, no hace mucho, el gerente de relaciones de la empresa extranjera Yamana Gold Inc., Ricardo Bustos en una entrevista en Canal 4. El mismo que desde el 2004 viene desarrollando tareas como periodista en una radio local y que en los comienzos de la década de los ’90 se lo podía ver de traje y corbata, entregando tarjetas personales en las que se presentaba como Obispo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

 

Por Pablo Quintana

17/07/2012. Bustos huyó de Esquel y de la Argentina cuando el país ardía y parecía expirar la República. Su destino fue Estados Unidos al igual que años atrás, aunque en aquella oportunidad llevado por intereses familiares.

Después, cuando la sociedad, los trabajadores, las comunidades, los vecinos arraigados a la tierra apuntalaron al Estado que se caía a pedazos, regresaron muchos. Entre ellos el ex pastor de iglesia, convertido en ‘yuppie’ y dispuesto a dar batalla por los coletazos que aún dispensa el neoliberalismo.

Bustos, que alguna vez fue Mattos, ocultó sus funciones como quien está infiltrado en líneas enemigas hasta que empezó a quedar en evidencia. Sus paseos llevando bondades y promesas en Paso del Sapo dejaron al descubierto su postura. Negó estar involucrado en la organización de las frustradas Jornadas de Reflexión Productiva que en abril del año pasado se intentó realizar en Esquel y que ocultaban su denodado esfuerzo por introducir la actividad minera como una producción más junto al turismo y el agro. En ese evento el ex reverendo, iba a actuar como mediador, sin presentarse aún como funcionario de la multinacional minera, que de acuerdo a sus propias palabras ya ejercía.

Por entonces, quien alguna vez estuviera detrás de un mostrador en el Banco Nación, seguía negando su vínculo con la empresa minera. El admirador de Bernardo Neustadt, desde entonces sostiene que agita «las dos campanas» en una clara afrenta a la ética periodística. Un ejecutivo de una empresa instalada en el corazón del conflicto de una comunidad, conduciendo un programa a la que alega objetividad. Sin deontología alguna, Bustos conspira contra la comunidad.

¿EQUIPO TITULAR?

Ahora, en su intento por lograr otra avanzada recibió respaldo. Desde San Juan la multinacional comenzó a proporcionarle asistentes que puedan elaborar estrategias frente a la resistencia de la comunidad. La abogada de Yamana Gold Inc., Fernanda Secco fue una de las que habría pisado suelo esquelense.

La abogada sabe cómo defender los intereses de la corporación minera. Es una de las que subraya que no hay una ley que obligue a las empresas extractivas a realizar procedimiento que garantice el mejor proveedor.

Otro de los que conformarían el equipo es el Administrador de Sistemas y Superintendente en Servicios Generales en Yamana Gold; Amilcar Maudet. El hombre estuvo involucrado con el Hotel Veladero, en cercanías donde la Barrick Gold proyecta el yacimiento binacional. En Esquel, se presentaría como integrante de Minas Argentinas S.A.

Pero los refuerzos más significativos serían: Jimena Psathakis y el mediador Francisco Diez. Ella es coordinadora del Programa de Industrias Extractivas de la Fundación Cambio Democrático (FCD). Dice una cercana fuente minera, que ruega anonimato por temor a represalias, que la mujer se muestra decidida, fría y sin demasiadas vueltas. «Traéme la harina que yo te hago la masa», cuenta que dice la joven cuando hace referencia al conflicto de esta ciudad y la oposición de la comunidad.

La mujer es todo terreno. El año pasado dictó un Taller para periodistas sobre conflictividad minera. Pero también estuvo en el «Fortalecimiento de los Actores de la Sociedad Civil para el Ejercicio del Derecho al Agua y el control social de la actividad minera en Cuyo y NOA» y en el de «Sustentabilidad Ecológica y Social: La Transformación de los Conflictos Mineros y la Construcción Mediática de una Nueva Agenda de Diálogo».

También le hace a los textos, o al menos estampó su firma en la publicación «Ciudadanía ambiental y minería. Herramientas para la transformación democrática de conflictos socioambientales».

El caso de Diez es más superlativo. Consultor full time de la ONU y coordinador de la Red de Apoyo del Proyecto Regional de Diálogo Democrático del Programa Nacional de las Naciones Unidas (PNUD). Es catalogado como un «brillante mediador». Recientemente estuvo en La Paz, Bolivia y suele ser presentado como «Profesional del Diálogo».

Entre el 2002-2004, años en el que la comunidad de Esquel se expresó en forma popular y democrática en el plebiscito imponiendo su rechazo a la minería con un 81% de los votos, se desempeñaba como representante del Centro Carter en Caracas, Venezuela. El ex funcionario del gobierno de Raúl Alfonsín, tiene un largo y frondoso curriculum.

Dicen que ahora los objetivos de la minera serían las escuelas de Esquel. Allí es donde el cenáculo apunta sus cañones. Bustos desde su programa radial calificó como «adoctrinamiento» la conmemoración del Día de la Dignidad del Pueblo de Esquel en referencia al 23 de marzo del 2003, la misma que está avalada por ordenanza municipal. Bustos, que en su rol como directivo de la empresa minera, debió dar explicaciones sobre el por qué había decidido cambiarle el nombre de Esquel por el de Suyai. Quien alguna vez fuera Mattos y predicador, se conmueve por la manifestación pacífica que los vecinos protagonizaron días atrás en rechazo a una actividad que esta sociedad rechazó en forma democrática y ahora ve como el poder político y económico intenta vilipendiar esa decisión popular.

Es la misma actividad extractiva que ahora presentarían con modalidad subterránea, similar metodología con la que pretenden instalarse en el corazón de la ciudad.