Mina Veladero (Barrick Gold): maquinaria pesada interviniendo en glaciarLa ley de protección de glaciares, unánimemente aprobada y luego vetada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchener, es debatida actualmente en la Cámara de Diputados de la Nación luego de las modificaciones impulsadas por el oficialismo. Mientras tanto, Nación y la provincia de Mendoza firmaron un convenio para realizar un inventario de glaciares.

Fuente: MDZ

Glaciar de los Polacos, en el Aconcagua.

Se trata, ni más ni menos, que de un incalculable tesoro para la humanidad. Apenas el 1% de nuestra cordillera posee glaciares y lo poco que hay, se encuentra en peligro, pues son evidentes sus procesos de retracción.

Los glaciares, según consta en un proyecto de Ley que se analiza en Diputados de la Nación, son bienes públicos y, como tales, no pueden pasar a manos de privados.

Hace un par de días, se firmó en la provincia un convenio entre los secretarios de Ambiente de Nación (Omero Viviloni) y de la Provincia (Guillermo Carmona). El objetivo fue el de concretar un inventario de glaciares, una de las medidas urgentes que disponía el anterior Proyecto de Ley que fuera vetada por la presidenta Cristina Fernández.

Ahora, el oficialismo, además de apoyar promover el nuevo proyecto -que le pertenece al senador nacional Daniel Filmus- le pone la firma al inventario, una labor que involucra tres años de trabajo. A su vez, en la Legislatura Provincial hay otro proyecto semejante, con media sanción en Diputados.

En la labor a realizar, el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y su unidad ejecutora, el Ianigla -Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales- tienen mucho que ver y que hacer. Hablemos, entonces, con Ricardo Villalba, director del citado Ianigla.

«El inventario de Glaciares nace hermanado con el proyecto original de la Ley de Protección de Glaciares, que establecía la creación de un inventario nacional. Esta tarea es muy importante para Mendoza, porque aquí somos en especial aguadependientes», inicia el investigador.

Al respecto, aclaremos que en la provincia, más del 90% del agua que consumimos proviene de las nevadas invernales. O sea: los glaciares tienen un efecto de reserva muy importante y por eso deben ser cuidados, pues se encuentran en un proceso de retracción.

«Dependemos del agua de la cordillera, que está muy asociada a la nieve. Si en invierno nieva muy poco, ahí los glaciares toman protagonismo. En 1968, por ejemplo, no hubo nevadas y se llegaron a poner explosivos en lagunas como la del Atuel, para que bajara agua y generara energía en los Nihuiles. Es decir, si no nieva, con los glaciares estamos en condiciones de satisfacer las necesidades ante una situación extraordinaria», continúa Villalba.

De aquí que tengamos que agradecer y cuidar a estos seres, estos organismos divinos que son los glaciares para nosotros.

«El inventario es fundamental. No sabemos cuántos glaciares tenemos y no sabemos cuál es la reserva hídrica con la que contamos. Todos sabemos que, por el calentamiento global, los glaciares se retraen y perdemos hielo en la cordillera. La demanda de agua es cada vez mayor», asegura el científico.

«Todo esto también demuestra que el científico no trabaja encerrado. Esta vez, los políticos nos han consultado y se ha dado un ejemplo positivo. Con el veto anterior de Nación, se pagó el costo político de no leer con detalle el proyecto. Ahora, consideramos que no habrá problemas y que la ley va a salir. Nos servirá para ordenar territorialmente la cordillera», concluye Villalba.

¿Cómo será el trabajo? «Se trata de tres años de labor. Hay que mapear, ver el rango actitudinal, las extensiones, la ubicación, el número. El compromiso es hacer un monitoreo temporal para ver cómo evolucionan, cada cinco años más o menos», explica Villalba.

Con esta tarea, la provincia toma liderazgo nacional en el asunto. Es difícil imaginar una cordillera como la nuestra sin glaciares, pero tal cosa, a futuro, puede suceder si no se toman los recaudos del caso.