En silencio, y en Brasil, la Argentina y Vale negocian una posible solución al conflicto que derivó luego de la decisión de la minera de abandonar su proyecto de Potasio Río Colorado en Mendoza. La idea sobre la que se trabaja desde hace algo más de un mes (a casi siete de haberse conocido la salida de la empresa) es reducir al mínimo posible la inversión (algo menos de u$s 3.000 millones), con otros socios privados que completen el proyecto y la intervención directa del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) brasileño en su financiación.

Fuente: Ámbito Financiero
Según una alta fuente del Gobierno argentino, hoy la posibilidad de que estas nuevas negociaciones lleguen a un buen puerto están en un 50%/50% y dependen de la evolución de los precios internacionales y de la situación fiscal de Vale dentro de Brasil, más que de lo que suceda dentro de la Argentina.

La minera está en plena negociación con la Justicia y el Gobierno brasileño para poder encontrar un plan de pagos por la deuda de unos u$s 14.000 millones que, según la Corte del país vecino, la compañía liquidó mal entre 1996 y 2001. Ese período abarca mayormente una cuenta de impuestos de 1.500 millones de reales, más intereses y multas, correspondiente a 2007 por las ganancias de unidades extranjeras de Vale entre 1996 y 2002, según un reclamo que hizo la fir-ma ante los reguladores de activos. Este juicio fue el motivo final para que la minera decidiera abandonar el proyecto de Mendoza, luego que la proyección de la inversión original en territorio argentino aumente más del 30%, según la estimación original. Esto fue reconocido por la propia presidenta brasileña Dilma Rousseff, en su encuentro de hace abril pasado con Cristina de Kirchner en Buenos Aires, reunión en la que participó también la CEO de la minera, Clovis Torres. La empresaria habló sobre la suba de costos, pero también reconoció la inminencia del fallo de la Corte brasileña aun sin conocer en ese momento cuál sería el monto total del pasivo. El problema del juicio es que el fallo que se anticipaba negativo y por un monto superior a los u$s 10.000 millones suponía una fuerte contra para que Vale consiguiera financiamiento externo para el proyecto mendocino.

Los brasileños afirmaban que sus proyecciones de gastos en la Argentina originales de Potasio Río Colorado eran de u$s 6.000 millones, y que las necesidades de colocar deuda en el exterior serían de unos u$s 5.000 millones. Hasta ese dinero podrían haber continuado la obra, pero, siempre según la versión de la minera, los aumentos de los costos internos llevaron la cifra a tomar en dólares en el mercado financiero internacional a esos u$s 10.000 millones, lo que, cruzado con el pasivo que le dictaría la Corte, hacía imposible la operación. Vale igualmente se comprometió a financiar los pagos de los despidos de las empresas que habían sido contratadas, lo que le demandaría no menos de 400 millones de pesos. Este dinero ya estaría siendo habilitado para las compañías que habían sido involucradas por la minera (entre ellas, Techint), y desde esta misma semana estarían liquidando las indemnizaciones.

El proyecto con epicentro en Mendoza contemplaba obras por u$s 6.000 millones originales en cinco provincias, los que luego habían crecido a un monto no inferior a los u$s 12.000 millones. En total, habían sido contratados unos 3.000 trabajadores, sólo de empresas proveedoras de bienes y servicios, las que habían firmado un acta de conciliación obligatoria que aún se está negociando entre la empresa brasileña y sus proveedoras argentinas.