El miércoles 22 de agosto a las 18 horas, representantes de la minera Yamana Gold, empresa multinacional que explota oro y plata en diversos sitios del planeta, enmascarada en la razón social «Minas Argentinas S.A.», se presentará en sociedad en el Salón Central de Trevelin, local público administrado por el Ejecutivo local a través, básicamente, de su Secretaría de Cultura y Educación.

 

Foto: marcha de vecinos de Trevelin el 20 de mayo de 2012.

Por Hernán Díaz Varela
Ésta es la primera reunión pública de la minera en Trevelin en esta segunda embestida empresarial, mediática y política, después de la archiconocida consulta popular de 2003 llevada a cabo en Esquel (81% No a la mina, siempre vale recordarlo) y, más informalmente, también en Trevelin, donde claramente la comunidad expresó su voluntad en un porcentaje similar.

La torpe intención de la minera fue armar un «debate», con aval oficial, entre ese ente llamado «Minas Argentinas» y los vecinos autoconvocados No a la Mina de Trevelin, con los que me identifico y entre los que me cuento.

Pero el empleado de la minera –que se presenta con cara de ingenuo como «un simple vecino»- primero buscó el consenso para el presunto debate, presentándolo como un hecho ya acordado ante los centros de estudiantes de la Sede Esquel de la Universidad de la Patagonia –él actualmente preside el Centro de Estudiantes de Ciencias Biológicas-, pidiéndoles su aval y acompañamiento, y recién el sábado pasado se presentó ante los vecinos del No a la Mina de Trevelin, en la biblioteca popular Perito Moreno, invitándolos a esta reunión, en la que hipotéticamente cada «parte» podría explicar su «posición», para luego formular preguntas «por escrito» que serían leídas por un moderador «imparcial», que sería el actual director de la propaladora oficial FM del Valle, David Pugh.

El breve comunicado de expreso repudio de Vecinos Autoconvocados No a la Mina de Trevelin a esta burda maniobra me exime de cualquier comentario. Sin embargo, algo debo puntualizar: la acción que describo en el párrafo anterior es una estafa y, quien la realiza, un estafador.

Vamos a decirlo claramente: acá no hay nada que debatir en torno a la explotación minera metalífera en Trevelin, ya que la Ordenanza 347/03, votada por unanimidad por el Concejo Deliberante el 11 de marzo de 2003, declara al Pueblo del Molino como «municipio no tóxico y ambientalmente sustentable», y en su artículo 2 expresa:

«PROHIBESE en la jurisdicción del Municipio de Trevelin toda explotación minera de aquellos minerales que correspondan a minas de categorías primera y segunda según la clasificación de los artículos 2°, 3° y 4° del Código de Minería de la Nación». Para evitarles el esfuerzo de la lectura del más vetusto cuerpo normativo argentino, se está hablando, entre otros minerales, de «las sustancias metalíferas siguientes: oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, estaño, zinc, níquel, cobalto, bismuto, manganeso, antimonio, wolfram, aluminio, berilio, vanadio, cadmio, tantalio, molibdeno, litio y potasio».

Entre sus muy interesantes considerandos, la norma legal expone que «en el ámbito de este municipio la preservación de un medio ambiente sano resulta vital para la continuidad y el desarrollo de las actividades económicas del mismo, con especial énfasis en la sustentabilidad del turismo, la agricultura, la piscicultura, el proceso y comercialización de productos regionales orgánicos, y demás actividades enmarcadas en el ideario de habitantes, productores y consumidores de zona pura y ambientalmente sana» y agrega que «es un interés prioritario del Municipio conservar el capital ambiental y paisajístico de su jurisdicción y que nos fuera legado por sus pueblos originarios y los inmigrantes de las generaciones pasadas para entregarlo salubre a nuestros hijos y a las generaciones futuras, como así también garantizar la paz y la tranquilidad de sus habitantes despejando la intranquilidad que generan proyectos susceptibles de impactar grave e irremediablemente sobre el medio ambiente y sobre la vida e integridad física de nuestros habitantes».

En el mismo sentido, hace tres meses atrás, el Concejo Deliberante de Trevelin, a propuesta del concejal Adrián Guarracino, aprobó por unanimidad la Declaración 07/12, que adhiere al documento hecho público por los pediatras del noroeste chubutense, la Sociedad de Pediatría y el Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital de Esquel, por el cual «fijan posición en contra de la actividad minera metalífera extractiva», debido a sus graves consecuencias para la salud.

Pese a todo esto, el municipio, encabezado por Juan Carlos Garitano, el anterior Ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, quien se enorgullece de ser el «padre de la 5001», le cedió el espacio público del Salón Central a una empresa que promueve una actividad expresamente prohibida.

En los últimos días sucedieron algunas cosas raras. En diversas reuniones de organismos públicos y privados, algunos (y algunas, para ser políticamentes correctos) que eran fuertes defensores del movimiento popular antiminero relativizaron sus posiciones y, sospechosamente, se armó esta reunión en un edificio público y con personal estatal (el director de FM del Valle es un empleado del municipio, no un «mediador imparcial»).

¿Qué pasó? ¿Llegaron los sobres? El rumor circulante que -en este contexto y con ciertos periodistas de cuarta que difunden como noticia lo que «les comentan»- es la verdad más probable, no especifica nombres pero sí un número de oferta que se repite: veinticinco mil pesos. Y a no escandalizarse, por favor. La falta de una definición clara y contundente del Ejecutivo municipal y sus funcionarios, que no harían más cumplir con su deber público de ajustarse a lo que la normativa establece y hacer efectiva su «garantía de paz y tranquilidad», habilita todas estas sospechas, quizás un tanto paranoicas pero, como dice un brillante cineasta, «que esté paranoico no significa que no me estén persiguiendo».

En síntesis, no se trata aquí del ejercicio del derecho constitucional de la libre expresión. Es, simplemente, la estrategia de una empresa multinacional, trasvestida en sociedad «argentina», para intentar obtener la licencia social para llevar adelante una actividad prohibida por la ley, con el guiño del propio Estado.

Las acciones subsiguientes del municipio determinarán si cabe quitar o dejar la última parte de la frase anterior. Pero, mientras tanto, claramente, No es No.

José Hernán Díaz Varela
DNI 17.536.512
Trevelin – Chubut