Las minas por lixiviación con cianuro a cielo abierto consistentemente contaminan los recursos acuíferos de Montana EE UU con cianuro y otros contaminantes, poniendo en riesgo la salud de los seres humanos y del medio ambiente.

Desde 1982 a la fecha, se han producido cerca de 50 escapes de cianuro en las minas de Montana. Pero también en muchos otros países como Canadá, Australia y Perú, entre otros.

El puñado de publicidad engañosa que usa la Barrick para seducir a los sanjuaninos sobre la bondades de Veladero, no alcanzan para tapar la hipocresía y las mentiras de una minera cuestionada en todo el mundo por sus procedimientos que afectan al medio ambiente. La empresa misma que dice que este emprendimiento “es el futuro para la provincia”, fue echada prácticamente “a patadas” de Perú y Australia e incluso sus métodos de trabajo están prohibidos en EE. UU. de donde es originaria la misma.

Mientras los spots televisivos nos muestran a una chica iglesiana que manejará un camión de varias tonelada, prácticamente nadie se ha dado cuenta que a ese camión hay que llenarlo y por lo tanto quedarán grandes cráteres en lo que es la zona de la mina de Veladero. Pero esto es solo una parte de lo que puede suceder en Iglesia. Para la Barrick el negocio de explotar el Oro en la Argentina no deja de tener beneficios por demás excitantes. Nuestro país es considerado por las compañías mineras como uno de “los más blando” en legislación minera y de entre los cuales se puede obtener ganancias fabulosas sin arriesgar absolutamente nada porque las legislaciones mientras son “buenas y a medida para las mineras”. La provincia no es la excepción, solo deben desembolsar unos 3.000.000 millones de dólares en concepto de regalías mineras, apenas una ganga comparado con los daños que se pueden ocasionar. Pero Veladero no es la excepción a la regla, y la Barrick es más lobo que cordero. La explotación del yacimiento sanjuanino, podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para la provincia y particularmente para los iglesianos. Esta multinacional no es ajena a las actividades de muchas de las empresas de su rubro que solo buscan su negocio.

La primera actividad que realizan es la que llaman: “trabajo de acercamiento a la comunidad para que conozcan que la minería es beneficiosa”. Pero esto, no es más que una trampa disfrazada. El lobo, está con la boca abierta dispuesto a comernos al menor descuido. Ahora nos muestran cuan buenos son, hacen buena mímica contratando un par de trabajadores locales. Pero eso es parte también de la mentira llamada Barrick, que el mayor caudal de trabajadores son extranjeros provenientes de Latinoamérica porque su mano de obra es mucha más barata y “flexible” y están dispuestos a trabajar 12 o 14 horas diarias por poco dinero. Esta minera quiere mostrar que es generosa, para ello donó una “ambulancia”, “un salón de usos múltiple para una escuela iglesiana ” y organiza “jornadas de promoción de la salud”. Pero claro, la generosa y bonachona empresa, olvido decir en las jornadas de promoción de la salud que una cucharadita de té de una solución de cianuro al 2% puede matar a una persona adulta. Que las tan famosas piletas donde se procesará el mineral puede producir derrames y filtraciones de cianuro que son comunes en la industria minera y que destruyen por completo los sistemas hídricos, matando aves y otros animales silvestres. Si de bondad se trata, mientras la Barrick muestra a un cocinero en un comedor de campaña. Por otro lado, oculta la muerte de trabajadores en accidentes ocurridos en la alta montaña. Entre los trabajadores del emprendimiento, todo se sabe y la minera no pude tapar con dinero invertido en publicidad la decepción de profesionales que no denuncian el mal trato laboral por miedo a represalias a sus familiares directos. El boca a boca de estos ex trabajadores, se expande rápido.

Los segundos de televisión, no alcanzan para neutralizar la gravedad de las cosas que suceden en Veladero. Gracias a lo que cuentan quienes estuvieron “arriba”, el silencio mejor guardado de la Barrick se ha comenzado a quebrar. De esta forma se pudo conocer que han ocurrido al menos 6 accidentes fatales y otro en que un ingeniero “habría quedado cuadripléjico a consecuencia del vuelco de su 4×4 en la alta montaña”. La mayoría de los accidentes, tienen que ver con el extenuante trabajo que supera las 12 o 14 hs de trabajo continuo y sin descanso. En algunos casos la permanencia en la cordillera supera los 20 días, por siete de descanso. La necesidad de estar con sus familias, lleva a una cierta desesperación de los trabajadores en bajar lo más rápido posible. Se calcula que algunos tramos, las camionetas alcanzan el descenso a velocidades promedio a los 120 kms por hora por caminos de tierra. Este exceso de ligereza, ha generado vuelcos y accidentes fatales.

Además producto de las últimas nevadas, se conoce en forma certera que al menos 3 camiones volcaron en los últimos días quedando totalmente destruidos. Pero fuentes cercanas a la minera señalan que uno de ellos “contenía un toxico altamente peligroso que habría dañado al ambiente en varios metros a la redonda”. Ante la consulta acerca del tema por parte del Informador del Oeste, Mónica Martín encargada de prensa de la Barrick no contestó a ninguno de los múltiples llamados de este semanario. Pero según fuentes confiables de la Policía de Iglesia y entendidos en el tema minería: “aseguran que el químico volcado sería Cianuro”. El silencio de la Barrick en cuanto a confirmar o desmentir la información es sugestivo, tanto como lo que le sucedió al ingeniero “Gerardo Palomino”. Según fuentes consultadas por este semanario, el profesional “habría sufrido una descompostura con vómitos y desmayo a consecuencia de la emanación de gases y de la altura del lugar”. Allegados a la Barrick y a la contratista del ingeniero, aseguran que se trata de los gases y fétidos olores emitidos por los efluentes cloacales de los baños que usan los trabajadores y que se vierten al aire libre en las cercanías del campamento. Aunque estos síntomas se asemejan más a “envenamiento por cianuro” que a olores cloacales. La bibliografía medica indica que “las personas expuestas a pequeñas cantidades de cianuro por la respiración, la absorción de la piel o el consumo de alimentos contaminados con cianuro pueden presentar varios indicios siguientes en cuestión de minutos: respiración rápida, agitación, mareo, debilidad, dolor de cabeza, náusea y vómito, ritmo cardíaco rápido”. Aunque en dosis más grandes, pueden causar efectos en la salud como: “convulsiones, presión sanguínea baja, ritmo cardíaco lento, pérdida de la conciencia, lesión en el pulmón, fallas respiratorias que pueden ocasionar la muerte”.

El profundo silencio de Barrick, los fuertes indicios del vuelco de un camión cargado con cianuro y los síntomas presentados por “Gerardo Palomino”, no hacen otra cosa que dejar en claro que no todo es tan maravilloso como lo plantea la minera y que el que calla otorga. Mentiras. En el capítulo de la contaminación, hay mucho más para explorar. Según varios de los ingenieros que estuvieron en las alturas, vivir en el campamento no es para nada sencillo. No solo la altura, sino también “la pésima calidad de vida en el campamento, no se condice con lo que Barrick vende con pomposos avisos publicitarios en el llano”. Los profesionales sanjuaninos, lisa y llanamente no pueden interponer queja alguna porque de lo contrario rescinden los contratos a las empresas subsidiarias o los echan bajo cualquier excusa como “prostitución” u “homosexualidad” como habría sucedido en varias oportunidades. Las historias, más allá del silencio de la minera abundan. Promocionan un hotel para quienes trabajan en las instalaciones de Veladero, pero la realidad “arriba” es otra. El mismo no está destinado para darle confort a quienes trabajan en las condiciones climáticas más duras, sino para encumbrados gerentes y visitantes de ocasión y jerarquía de esos a los que los ingenieros llaman: “los que no se ensucian los zapatos”. Para el resto, están los contendores transformados en albergues en los que pernoctan unas 160 a 200 personas entre turno y turno teniendo en cuenta que trabajan día y noche. Ese alojamiento, poco condice con la millonaria inversión que Barrick dice invertirá en infraestructura para la comodidad de los trabajadores. De alojamiento decente nada y de conventillo mucho y por estos días pondrán cámaras de video o circuito cerrado de TV de seguridad para controlar mejor que hacen sus trabajadores convirtiéndolos en protagonistas de lujo “del gran hermano de la Barrick”. Por jornada laboral en ese “conventillo” deben dormir, hacer sus necesidades fisiológicas e higienizase entre 60 a 80 personas. El trámite no debería ser demasiado problema sino existieran nada más que cuatro baños para cerca de 80 trabajadores. Esa situación con lleva a que el ambiente como lo han definido varios trabajadores “sea inhumano”. También el poco descanso es nada placentero en el “conventillo”, los ruidos de gente entrando y saliendo todo el tiempo más los crujidos de las maderas en las casillas de latas colocan a los trabajadores “en un estado de stress insoportable y en algunos caso hasta violentos por el insomnio compulsivo”.

Ante esta situación, “algunos de los trabajadores prefieren dormir en sus movilidades sean camionetas o camiones” con el riesgo de morir congelados por las bajas temperaturas que se registran que alcanzan los 15 grados bajo cero. En materia de sanidad, también hay mucho aun por descubrir. El manejo de los afluentes cloacales, ha generado denuncias contra la empresa minera. Varios de los técnicos que estuvieron “arriba”, relatan: “los olores son pestilentes. Están arrojando los residuos cloacales al Río Tagua porque la planta que tienen es solamente para 400 personas y no han cumplido con lo pactado que es seguir agrandando la misma a medida que se aumentaba el núcleo de personas que allí trabajan. Esto por ende trae un serio problema al Río Jáchal ya que el Río tagua desemboca en el mismo”. Otras fuentes calificadas también aseguran que un método frecuente y ante las sospechas de contaminación del Río Tagua ahora “la empresa riega los caminos internos y externos del complejo con las aguas servidas. Ese hecho, ha ocasionado la airada queja de la gente del lugar por los malos olores que hay en forma permanente en la zona. Aseguran, que el Intendente de Jáchal “habría ordenado una investigación y exámenes de agua de los ríos porque temen que los cultivos y el agua para consumo humano se estén contaminando”. Ante las versiones de “contaminación”, el gobierno de la provincia ha decidido encarar una serie de investigaciones y también exigir a la Minera Barrick una serie de medidas de protección del medio ambiente. Las inspecciones, se realizaron entre semana santa y la posterior por lo que la empresa fue intimada en un plazo no mayor a los 30 días a dar cumplimiento a las observaciones realizadas para garantizar el buen desenvolvimiento del emprendimiento.

Esclavitud y miedo. Nadie puede decir que estar en la altura de la cordillera es fácil, y que tampoco es el edén. A las adversas condiciones climáticas, se le suman las pésimas condiciones laborales y sueldos que en muchos casos no están acordes a lo que muchos pensaban era la oportunidad de ganar buenos sueldos. Si bien la minera prometía buen dinero, las ilusiones de los trabajadores se congelaron. Al momento de la contratación, la minera “habría prometido sueldos superiores a los 1.000.- pesos promedios, pero nunca dijo que sobre ellos se aplicarían todo tipo de descuentos como una obra social para ejecutivos individual sin contar al grupo familiar cuyo descuento es de entre 80 a 100 pesos, más ART entre otros cuyo sueldo de bolsillo llega a los 600 o 700 pesos netos”. A las claras y con la desatenta mirada para otro lado del gremio de los mineros AOMA, las jornadas laborales alcanzan entre 12 a 14 horas continuas, y el convenio firmado recientemente entre AOMA y Barrick de 14 días de trabajo y 14 de descanso “solo es para la gilada”. En la cordillera, la realidad es otra y los controles no existen por el difícil acceso a la zona. En realidad la jornada laboral de 8 horas diarias, es omitida y obligan a maquinistas, choferes u otros trabajadores a comer sobre sus movilidades mientras trabajan porque el “tiempo apremia”. Además de las extensas jornadas laborales, una suerte de pánico colectivo se ha apoderado de los trabajadores de Veladero. El miedo a morir congelados, es una de las mayores preocupaciones que hoy tienen quienes desempeñan trabajos “arriba”. Si bien están provistos con trajes térmicos, ninguno deja de mirar con preocupación el quedar atrapados y aislados en un temporal de nieve con vientos blancos que superan en algunos casos los 100 kms. hora y temperaturas de 40 o más grados bajo cero que imposibilitan cualquier rescate. Tanto es así, que empresas como Techint decidieron no pasar ni un minuto más en las alturas de Veladero por temor a quedar aislados y para proteger a sus trabajadores. Algo que la Barrick, no está dispuesta a hacer en pos de su rédito económico y codicia.

De lo que sucede arriba, nadie sabe a ciencia cierta ya que esta vedado el acceso, la Barrick solo muestra lo que el conviene y en vistas guiadas por los “lugares bonitos del campamento”. Tanto es así que sin previa autorización, comenzaron a construir con anticipación la presa por lixiviación no está autorizada para su ejecución y que le valió a la minera una fuerte reprimenda por parte del gobierno quien intimó a Barrick que suspenda la ejecución de la misma. Lo que si esta claro, es que la Barrick nos miente aquí y ahora. Las minas por lixiviación con cianuro a cielo abierto están prohibidas por ley en EE UU país de origen de la Barrick Gold Corporation. Pero en San Juan, en San Juan todo vale.