La geóloga e investigadora del CIEMEP, Agustina Reato, explicó en Otra vuelta de tuerca por Canal 4 y FM Sol, el rol estratégico de los glaciares y ambientes periglaciares como reservas hídricas esenciales. Advirtió sobre los riesgos ambientales y sociales que implicaría la posible modificación de la Ley 26.639 impulsada por el gobierno nacional.

Por:  Dante Lobos – Canal 4 Esquel

Fotografías: Agustina Reato

Glaciares: los gigantes invisibles que sostienen la vida en la cordillera

La propuesta del gobierno nacional de modificar la Ley 26.639, que protege a los glaciares y al ambiente periglaciar desde hace 15 años, volvió a encender la alarma en la comunidad científica y ambiental. En diálogo con Dante Lobos en el programa Otra vuelta de tuerca por Canal 4 y FM Sol, la geóloga Agustina Reato, oriunda de Epuyén y especialista en geomorfología glacial, describió con claridad qué está en juego.

“Los glaciares son reservas hídricas estratégicas. Es agua conservada y almacenada, pero con una dinámica propia que responde a cambios climáticos y sostiene ecosistemas y sociedades enteras”, señaló.

¿Qué es un glaciar y por qué importa?

Reato explicó que un glaciar es un cuerpo de hielo, nieve y sedimentos rocosos compactados a lo largo de siglos, que fluye lentamente ladera abajo por acción de la gravedad. No son bloques inmóviles: son sistemas vivos que regulan el agua disponible en gran parte de las regiones de montaña.

Además de los glaciares descubiertos (los más conocidos, como el Perito Moreno), existen los glaciares cubiertos de detritos, los glaciares de roca y los ambientes periglaciares, que contienen permafrost, es decir, suelo permanentemente congelado con enormes reservas hídricas subterráneas.
En Chubut, estos ambientes son clave para el abastecimiento de ciudades como Esquel.

“El 50% del agua que consume Esquel proviene de la cuenca de La Hoya, donde hay glaciares de roca que funcionan como esponjas naturales”, explicó.

Retroceso acelerado y crisis hídrica: señales del cambio climático

En su investigación sobre el Glaciar Torrecillas, ubicado en el Parque Nacional Los Alerces, Reato y su equipo registraron un retroceso de unos 400 metros entre 2009 y 2023. Ese retroceso dejó laderas expuestas e inestables, lo que derivó en un evento de inundación repentina en 2018: una avalancha de rocas cayó sobre el lago proglacial, generando una ola que dañó la senda turística y redibujó el paisaje.

“El retroceso glaciar expone materiales sueltos. Con lluvias extremas y temperaturas altas, esas laderas colapsan y pueden generar eventos peligrosos como los GLOF (Glacial Lake Outburst Flow), explicó.

Este fenómeno está directamente relacionado con las tendencias climáticas registradas en la región: aumento sostenido de la temperatura y disminución de precipitaciones en los últimos 50 años, un dato confirmado por el INTA y por mediciones en las cuencas locales.

Una ley clave en riesgo: qué se pretende modificar y por qué importa

La Ley 26.639, sancionada en 2010 tras años de debate científico, social y legislativo, prohíbe actividades que puedan afectar glaciares y ambientes periglaciares, entre ellas la megaminería. La administración nacional plantea ahora flexibilizar esas restricciones.

Reato fue contundente: “los ambientes periglaciares no son zonas ‘alrededor de los glaciares’. Son áreas con hielo, con acción de congelamiento y deshielo, fundamentales para el agua. Afectarlos sería un error gravísimo”.

Señaló que incluso la ley actual podría mejorarse, incorporando la protección de glaciares de roca fósiles, muy relevantes en zonas intermedias de la cordillera chubutense.

 

Sobre la postura del gobierno, apuntó: hay una incompatibilidad entre la megaminería y la protección de los glaciares. Aunque una empresa no contamine, modifica el entorno hidrológico de manera irreversible. Sin agua no hay desarrollo posible.

El IANIGLA–CONICET emitió en los últimos días un comunicado oficial aclarando su rol técnico en el Inventario Nacional de Glaciares y remarcando la importancia crítica de estas reservas hídricas, sin las cuales provincias como Mendoza o San Juan no podrían sostener su actividad productiva ni su consumo humano.

La especialista insistió en que las decisiones sobre estos ambientes deben basarse en evidencia científica y no en necesidades coyunturales de explotación.

Es muy básico: si afectamos los glaciares, afectamos el agua. Y si afectamos el agua, afectamos la vida de nuestras comunidades, sintetizó.

  • Mirá la entrevista completa con Agustina Reato en “Otra vuelta de tuerca”:

Fuente: La importancia vital de los glaciares y el riesgo de flexibilizar su protección legal