Salsacate, Córdoba, Argentina -17/12/08. Los movimientos incipientes de exploración minera en parajes del departamento Pocho, que viene realizando desde hace más de un año una empresa multinacional con sede en Vancouver, Canadá, han instalado la preocupación y generado expectativas favorables por partes iguales en Salsacate, pintoresca población del valle de Traslasierra, 140 kilómetros al noroeste de Córdoba capital. Algunos vecinos difunden información y convocan a una asamblea para el 26 de diciembre a una asamblea pública en la plaza principal de Salsacate.
Fuente: La Voz del Interior

René Morales y familia. Se oponen a la explotación del cerro que se ve atras. Foto La Voz Teck Cominco, corporación canadiense con antecedentes profusos en tareas de exploración minera en América, Asia, Europa y África, arrendó en 2006 de manera temporaria el campo de Benito Arias, enclavado en el paraje Alto de la Cruz, unos 20 kilómetros al oeste de Salsacate y a dos de Cañada de Salas.

Tomó a seis jornaleros para labores ocasionales y comenzó a extraer material en la zona de los Cerros de Pocho (también conocido como Cerros Azules) para someterlo a estudios geológicos con el fin de determinar la existencia de oro u otros metales preciosos en la región.

El punto de estudio está próximo a las minas de Cuchiyaco, a sólo ocho kilómetros de Salsacate, una antigua explotación de plata que data de 1528, luego de que esas tierras fueran repartidas entre 10 comendaderos por Jerónimo Luis de Cabrera. Aún se observa una docena de bocas de ingreso que perforan el cerro, formando un intrincado laberinto de túneles que se ofrece al turista como una alternativa para descubrir y disfrutar.

Voz de alerta

María Teresita Ontivero, directora y maestra de la Escuela Rural Dalmacio Vélez Sársfield, ubicada en Cañada de Salas y a la que asisten sólo 11 chicos, tomó conocimiento del proyecto a partir de comentario de sus alumnos, varios de ellos hijos de jornaleros contratados por Teck Cominco. Se le ocurrió trabajar el tema en las aulas siguiendo la consigna del plan educativo provincial que sugiere «educar en saberes significativos y no en conceptos vacíos».

Graciela Ballesteros, inspectora de la zona 7.310 del Ministerio de Educación, respaldó la iniciativa de la docente y se sumó luego, de manera activa, a una campaña de concientización de la comunidad.

«Nosotros trabajamos en un proyecto denominado 'Aprendizaje basado en problemas' y este asunto se enmarca perfectamente en él», comentó la funcionaria, para quien «en una zona donde se necesita trabajo, la propuesta de una mina se presenta como la panacea».

«Un día, allá por abril de este año, vino a la escuela un señor de la empresa minera que está haciendo exploración en Alto de la Cruz. Nos dijo que la extracción de oro traería muchos beneficios económicos al pueblo y prometió ayudar a nuestra comunidad educativa», aseguró Ontivero. «A nosotros lo que más nos preocupa es que la explotación se asentaría en un sitio donde hay una reserva de agua que la Municipalidad de Salsacate quiere usar para abastecer a Cañada de Salas (de unos 150 habitantes). Tengo entendido que el proyecto ha sido aprobado por Dipas», señaló la maestra. «Acá el agua es más valiosa que el oro», remató con convicción la docente.

Traslasierra es una región árida y la disponibilidad de agua dulce, tanto superficial como subterránea, es sumamente escasa. Quienes se oponen a una eventual explotación minera sostienen que el impacto ambiental de la extracción a cielo abierto sería nefasta para la región. Entre otras cosas, porque a la desmesurada demanda de agua que requiere el sistema de explotación minera a cielo abierto habría que sumarle los riesgos altos de contaminación directa del recurso.

En los Cerros de Pocho nace, entre otros, el arroyo Poca, tributario del río San Carlos que desemboca en el dique Pichanas. Este embalse de 440 hectáreas fue construido entre 1966 y 1978 para riego y atenuación de crecidas.

Ontivero, Emilse Castro (vecina de Salsacate y estudiante de Gestión Ambiental en la Universidad Blas Pascal de Córdoba), Graciela Ballesteros, la bióloga Gloria Pérez y docentes de la Escuela General José de San Martín, de Salsacate, están llevando a cabo una campaña de concientización acerca de lo que implicaría la eventual instalación en la zona de una mina para la extracción de oro. Proponen un debate amplio y esperan una participación ciudadana masiva. «Nadie puede ser indiferente a esta cuestión», planteó Emilse Castro. Con ese fin, mantienen reuniones con entidades sociales y convocaron para el 26 de diciembre a una asamblea pública en la plaza principal de Salsacate; esperan que asistan directivos de Teck Cominco para informar sobre el proyecto.

Con buenos ojos

«Me parece que una mina traería trabajo y otros beneficios al pueblo. A mí me pagan 70 pesos por día y un plan (Jefes de Hogar) es de 300 pesos por mes», opinó Héctor Maldonado, uno de los jornaleros empleados por la minera canadiense e hijastro de Benito Arias, en cuyo campo se realizaron extracciones de muestras. «Hemos cavado muchos hoyos de un metro de profundidad y 40 centímetros de diámetro, más o menos, en una línea que los ingenieros nos marcaron; también cavamos cinco o seis trincheras», comentó Maldonado.

El material extraído se embolsó y se trasladó a Mendoza para su análisis.

También ven con buenos ojos la exploración en el lugar los integrantes de la comunidad educativa del Ipem 170 José Gabriel Brochero, de Salsacate. Este colegio técnico tiene orientación en minería y la empresa Teck Cominco prometió 10 becas de trabajo para alumnos y empleo directo para técnicos mineros egresados de la institución.

«A mí me gustaría que se instale una mina acá en la zona para poder trabajar sin tener que irme lejos», señaló Carlos, un alumno del Ipem 170 que no quiso dar su apellido.

El adolescente dijo que sus padres y varios compañeros de colegio se pusieron contentos cuando leyeron las declaraciones de Néstor Escalerandi (secretario de Minería de la provincia hasta hace una semana) publicadas en La Voz del Interior el 9 de diciembre, respecto a que en la zona de Cañada de Salas «hay potencialidad de que exista oro». No obstante, en la misma entrevista, el ex funcionario aseguró que no hay autorización ni siquiera para un cateo en el área de Salsacate.

A favor y en contra

Graciela Ballesteros (inspectora de la zona 7.310 del Ministerio de Educación). «El problema macro es la Ley de Minería que ha sido hecha pensando únicamente en los intereses de las empresas. Hay que modificarla urgente».

Héctor Maldonado (jornalero de Teck Cominco). «Una mina de oro va dar trabajo a la gente del pueblo, que tanto lo necesita. Nadie de los que están en contra vino a hablar conmigo, a explicarme por qué no quieren que se instale acá».

María Teresa Ontivero (maestra rural). «Acá lo que necesitamos solucionar, antes que nada, es el problema del agua, que cada vez es más grave porque se están secando los pozos. La mina de oro terminaría por darnos el golpe de gracia».

Emilse Castro (estudiante de Gestión Ambiental). «Quiero que me digan en qué lugar del país una mina de oro a cielo abierto benefició a la gente, impulsó el desarrollo sustentable de los pueblos y no dañó mortalmente al medio ambiente».

René Morales (trabajador rural, vecino de Cañada de Salas). «Una explotación minera a cielo abierto necesita mucha agua. Si la sacan del pozo de Alto de la Cruz se va secar todo, hasta el arroyo, y en el pueblo nos vamos a quedar sin agua».

El minero: «Le vamos a dar una mano grande al pueblo»

Patricio Gutiérrez, a cargo del proyecto de explotación de oro a cielo abierto de Teck Cominco en Alto de la Cruz, aseguró a este diario que esa iniciativa «está en pañales y no hay nada concreto todavía».

Gutiérrez afirmó que la empresa (cuya sede en la Argentina funciona en la ciudad de Mendoza) requirió autorización a la Secretaría de Minería de la Provincia y presentó el informe de impacto ambiental a ese efecto. Pero «aún el organismo regulador de la actividad no ha resuelto nada. Por esa razón no podemos hacer ningún tipo de trabajo», precisó. No obstante, admitió que se tomaron muestras, pero –dijo– «desde hace un tiempo está todo parado».

El ingeniero minero expresó que la empresa canadiense para la que trabaja (líder mundial en la producción de zinc y carbón metalúrgico) «no tiene nada que ocultar y por esa razón quiere difundir ampliamente lo que proyecta hacer».

Con ese propósito –indicó– mantuvo conversaciones con las autoridades del Ipem 170 José Gabriel Brochero, a quienes les prometió 10 pasantías para alumnos que se estén formando como técnicos mineros y empleo para quienes ya estén habilitados para trabajar.

«Le vamos a dar una mano grande al pueblo», prometió Gutiérrez.

El directivo reconoció que la «actividad minera tiene muchos pros y contras y riesgos generales, pero hay que hacer todo lo posible para mantener un punto de equilibrio razonable y causar el menor daño ambiental posible».

Se mostró confiado en «llegar a buen puerto» mediante el «diálogo franco» con todos los sectores involucrados, pese al «bombardeo constante de los fanáticos antimineros».