Diez años después del rompimiento del dique de relaves que ocasiono la catástrofe de Mariana,  una jueza en Londres dictaminó el viernes que el gigante minero global BHP Group es responsable del peor desastre ambiental en la historia de Brasil. Este suceso afectó un tramo de 663.2 kilómetros de fuentes de agua dulce, entre ellas, el Río Doce que quedo sepultado por lodos tóxicos en los estados de Minas Gerais y Espírito Santo. Se dañaron más de 40 municipios, destruyendo una aldea entera, causando un daño ambiental generalizado, arrasando con la fauna, flora y propiedades y ocasionando la muerte de 19 personas.

Por: noalamina.org

Un tribunal de Londres ha fallado este viernes que el grupo minero angloaustraliano BHP, la mayor compañía mundial del sector, es responsable de la ruptura en 2015 de la presa de Fundão en Mariana (Brasil). El juzgado ha considerado que BHP es culpable de la catástrofe debido a que el riesgo de ruptura era “previsible”, máxime al haberse hallado “signos evidentes” de filtraciones y grietas que “podrían haber sido subsanados”. Samarco, la ‘joint venture’ que operaba la mina y la represa con aguas contaminadas fruto de la extracción de hierro, está participada a partes iguales por BHP y la brasileña Vale.

El dictamen emitido tan solo ha determinado la responsabilidad legal del desastre, no la cuantía de las indemnizaciones. Alrededor de 620.000 personas, 2.000 empresas, 46 corporaciones municipales y 65 organizaciones religiosas podrían llegar a litigar para ser compensadas. Los denunciantes reclaman indemnizaciones por un importe total de 36.000 millones de libras (US$47.000 millones). Los daños se determinarán en una segunda fase del juicio. El caso se presentó en Reino Unido porque una de las dos principales entidades jurídicas de BHP tenía su sede en Londres en ese momento.

El juicio comenzó en octubre de 2024, pocos días antes de que el gobierno federal brasileño alcanzara un acuerdo multimillonario con las compañías mineras. Según ese acuerdo, Samarco pagará 132.000 millones de reales (US$23.000 millones) durante 20 años como compensación por los daños personales, ambientales y de infraestructura. BHP había afirmado que la demanda de Reino Unido era innecesaria porque duplicaba las cuestiones abordadas en los procedimientos legales en Brasil.

La anglo-australiana BHP posee el 50% de Samarco, la compañía brasileña que opera la mina de mineral de hierro donde el 5 de noviembre de 2015 se rompió la represa de residuos. Al río Doce, en el sureste del país, se vertieron desechos mineros suficientes para llenar 13.000 piscinas olímpicas. El lodo de la represa rota destruyó la otrora bulliciosa localidad de Bento Rodrigues, en el estado de Minas Gerais, y causó graves daños en otros pueblos. El desastre también mató a 14 toneladas de peces de agua dulce y dañó 600 kilómetros (370 millas) del río Doce, según un estudio de la Universidad de Ulster en Reino Unido. El río, que el pueblo indígena krenak venera como una deidad, aún no se ha recuperado.

La rotura de una represa de residuos mineros de la empresa Samarco, propiedad conjunta de Vale de Brasil y BHP, liberó un torrente de lodo tóxico, espeso y rojizo. Foto: Christoph Simon/AFP.

Las víctimas del desastre calificaron el fallo como una victoria histórica en la búsqueda de justicia. “Tuvimos que cruzar el océano Atlántico e ir a Inglaterra para que finalmente se responsabilizara a una empresa minera”, afirmó Mônica dos Santos, de la Comisión para los Afectados por la Represa de Fundão.

 Gelvana Rodrigues, cuyo hijo de 7 años, Thiago, murió en un alud de lodo, celebró el avance y señaló que no descansará hasta que se castigue a los responsables. “La decisión de la jueza demuestra lo que hemos estado diciendo durante los últimos 10 años: no fue un accidente y BHP debe asumir la responsabilidad por sus acciones”, dijo.

La jueza estuvo de acuerdo con los abogados que representan a 600.000 brasileños en la demanda colectiva, que alegan que BHP estaba muy involucrada en la operación de Samarco y podría haber prevenido el desastre, pero, en su lugar, fomentó la elevación de la estructura para permitir una mayor producción.

“El riesgo de colapso de la represa era previsible”, escribió la jueza O’Farrell en su decisión de 222 páginas. “Es inconcebible que se tomara la decisión de seguir elevando la altura de la represa en esas circunstancias y el colapso podría haberse evitado”.

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