La lucha de Esquel por el No a la Megaminería contaminante tiene un nuevo estandarte, que celebra los logros conseguidos y mantiene viva la resistencia, construyendo un verdadero puente con las nuevas generaciones, que ya pueden verse, los días 4 de cada mes, marchar por las calles de Esquel caminando, en cochecitos, en brazos o sobre los hombros de sus padres, tíos y abuelos.

Por Remitente Patagonia

TODOS DIJIMOS NO
Autora: Carmen Miguel
Ilustradoras: María Elisa Cueto y Sofía Calvo
Edición y Coordinación: Corina Milán
Diseño Gráfico: Valeria Irusta
Editorial El Colectivo, colección Guagüita, 2012.

La literatura es, esencialmente, un lugar de resistencia. Decir, dejar testimonio, procesar la realidad y la fantasía en un espejo que refleja, pero también refracta, es una de sus funciones más conocidas. Sin embargo, esto no ha sido tan cristalino para la tradición de la crítica y el canon en cuanto a la literatura infantil.

Afortunadamente, las estructuras algo oxidadas de la tradición también se mueven. Desde hace varias décadas vemos cómo la producción literaria para niños trata temas profundos, con una estética renovadora y se erige como un lugar de expresión privilegiado, con un público, por lo pronto, más que exigente.

¿Cómo se transmiten valores de lucha, de resistencia, de cambio, a las nuevas generaciones? ¿Cómo presentar a los niños los conflictos que los atraviesan también, como parte de la sociedad? Hay ejemplos notables, como la brasilera Ana María Machado y su ya clásico reino donde los niños derribaron a un dictador con su risa, o los animales rebeldes del circo de Elsa Bornemann que nos hacían saber que un elefante ocupa mucho espacio… Y hay casos nuevos para celebrar.

Precisamente hoy queremos celebrar la llegada al público infantil de Todos dijimos NO, el último libro de Carmen Miguel, ilustrado por María Elisa Cueto y Sofía Calvo, que surgió como un proyecto de la Asamblea permanente del No A LA MINA de Esquel.

Todos dijimos no relata la historia de Hilario y Nahuel, dos niños que viven en Esquel, y se encuentran justo en el momento en que una empresa minera quiere comenzar una explotación en la zona. Junto a ellos veremos la movilización del pueblo, la conformación de la Asamblea, el surgimiento del emblemático lema de lucha «NO A LA MINA» y la histórica Consulta Popular donde el 81 % de la población se pronunció en contra de la explotación megaminera en Esquel.

Este libro llega a 10 años de comenzada la lucha de los vecinos a favor del cuidado de sus recursos naturales y contra la megaminería, y a nueve años de la histórica Consulta Popular. En él, los niños encuentran símbolos de la lucha de la comunidad de Esquel, como las banderas del No a la Mina y el monumento en piedra blanqueada que todas las mañanas nos recuerda la decisión y convicción de un movimiento popular que es ejemplo en nuestro país y Latinoamérica.

Su editora y coordinadora del proyecto, Corina Milán, forma parte de la Asamblea desde hace ya varios años. El diseño gráfico estuvo a cargo de Valeria Irusta.

El libro fue editado por El Colectivo, en su colección Guagüita, con copyleft, por lo que puede llegar a todos sin restricciones. La editorial es conocida por difundir contenidos de interés social y relacionados con la crítica y la lucha de distintos sectores. En la línea de la literatura infantil, es ya célebre esta colección, que también cuenta con una narración para niños sobre el caso Kosteki-Santillán.

La lucha de Esquel por el No a la Megaminería contaminante tiene un nuevo estandarte, que celebra los logros conseguidos y mantiene viva la resistencia, construyendo un verdadero puente con las nuevas generaciones, que ya pueden verse, los días 4 de cada mes, marchar por las calles de Esquel caminando, en cochecitos, en brazos o sobre los hombros de sus padres, tíos y abuelos.