En Chubut, el extractivismo sobre bienes comunes (definidos como recursos naturales) se ha consolidado como la matriz de la administración política y ha permeado el tejido social. En este marco, la deuda pública emerge como la consecuencia directa de la explotación de recursos naturales bajo una óptica neoliberal de apropiación privada. Concentración financiera e insuficiencia de las cuentas públicas. Dicha deuda se instala y se recrea, funcionando como dinámica económica por apropiación anticipada de recursos naturales futuros que se monetizan para la acumulación financiera internacional.
Por: Jorge M Gil*
Es bueno que la gente no conozca el sistema bancario y monetario, sino habría una revolución mañana por la mañana.
Henry Ford, republicado por The American Mercury (1957).
En un país bien gobernado, la pobreza es motivo de vergüenza. Pero en un país mal gobernado, el motivo de vergüenza es la riqueza.
Confucio (551-479 a.C.), Analectas.
“Los golpes cívicos y militares, las invasiones, las guerras tienen olor a petróleo. Las deudas externas también”.
Síntesis popular inspirada en E. Galeano, J. Bosch y los escritos de la CEPAL (desde 1960).
En Chubut, el extractivismo sobre bienes comunes (definidos como recursos naturales) se ha consolidado como la matriz de la administración política y ha permeado el tejido social.
Los movimientos del “No a la Mina” representan un intento de la sociedad civil por hallar cauces de sustentabilidad frente a un orden puramente crematístico.
En este marco, la deuda pública emerge como la consecuencia directa de la explotación de recursos naturales bajo una óptica neoliberal de apropiación privada. Concentración financiera e insuficiencia de las cuentas públicas.
Dicha deuda se instala y se recrea, funcionando como dinámica económica por apropiación anticipada de recursos naturales futuros que se monetizan para la acumulación financiera internacional.
En nuestra hipótesis crítica, las políticas gubernamentales de la Provincia del Chubut operan -cada periodo con mayor intensidad- allanando el camino y validando el andamiaje extractivista.
I. Introducción: la paradoja chubutense
Chubut no sólo se desprende de recursos naturales: vende futuro. En el proceso, asume severos pasivos socioambientales con pérdidas de soberanía permanentes.
Mientras que en la Nota I de esta serie analizamos el qué -el objeto de la extracción de recursos naturales no renovables como base del proceso de acumulación capitalista en el territorio provincial-, esta segunda entrega responde a dos interrogantes políticos más profundos: el para qué y el para quién de este modelo.
El trípode argumental de este análisis demuestra que:
- El extractivismo es la génesis de la deuda, la cual opera cíclicamente empujando a una nueva explotación para pagar el pasivo contraído. Un ciclo ejecutado ad infinitum.
- Los acreedores exigen garantías reales, imponiendo una hipoteca sobre recursos naturales no renovables (regalías hidrocarburíferas).
- Las políticas gubernamentales impulsan y validan este desapoderamiento, subordinando la autonomía provincial a lógicas financieras transnacionales.
La sustentabilidad como ficción
La sustentabilidad humana es la capacidad de un sistema socioeconómico de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer los recursos ni las oportunidades de las generaciones futuras. Esta capacidad es intrínsecamente proyectiva: exige un modo de producción fundado en una racionalidad ecológica, donde un recurso agotable no pueda consumirse sin dejar consolidada una economía productiva alternativa que lo reemplace.
La deuda pública garantizada con recursos vulnera este principio. Constituye un consumo anticipado del porvenir; es el presente devorando el mañana sin nada que lo sustituya.
La maldición de los recursos y el anatocismo político
¿Cómo puede una sociedad administrar una abundancia excepcional -como la de Chubut en hidrocarburos y energías renovables- sin que esta destruya el valor del trabajo, debilite las instituciones democráticas o concentre la vida provincial en torno a los administradores de la renta?
La respuesta histórica en América Latina es contundente: los recursos naturales no han financiado el desarrollo. Fueron expoliados originalmente para costear la conquista y hoy se extraen para financiar la bicicleta de la deuda.
Este mecanismo se basa en el anatocismo (del griego anatokos: la deuda que engendra interés), es decir, la capacidad del pasivo financiero de reproducirse de forma infinita mediante una autogeneración sistémica. Deuda que genera deuda.
Al igual que la cándida Eréndira en el cuento de Gabriel García Márquez, Chubut extrae sus recursos para pagar una deuda que nunca termina de extinguirse.
II. El ciclo deudor como política de Estado: cuatro gobiernos, una única lógica (2003-presente)
La concepción extractivista-deudora es una deriva del neoliberalismo periférico. En Chubut, a lo largo del siglo XXI, esta lógica ha sido ejecutada de manera transversal por cuatro administraciones de matrices políticas formalmente divergentes en sus discursos, pero idénticas en su subordinación financiera externa:
1- Mario Das Neves (primer y segundo mandato: 2003-2011)
El arquitecto del andamiaje normativo
Caracterización política: Pragmático, de discurso marcadamente federal pero neoliberal de convicción en sus prácticas de transferencia de renta.
Decisiones clave:
1. Regalías fijas en el 12% (2003): Renunció a capturar la renta extraordinaria durante el superciclo de las commodities (2003-2008). Mientras el precio internacional del barril de crudo escalaba de forma inédita y rozaba los USD 148, la regalía provincial permaneció congelada en el 12%, beneficiando directamente a operadoras como PAE, YPF, Tecpetrol y Pecom.
2. Contrato Anticipado de Cerro Dragón (2007) y Cartas de Entendimiento: Prorrogó la concesión de Cerro Dragon, la principal concesión hidrocarburífera de la provincia, hasta 2027 (con opción a 2047). Simultáneamente, incluyó cláusulas que sometieron cualquier cambio regulatorio o tributario a arbitraje internacional bajo ley de Nueva York, bloqueando revisión de regalías bajo pena de demandas que alcanzarían USD 5 billones (como ocurrió con el litigio PAE 2020-2024).
3. Abandono de la diversificación productiva: Das Neves abandonó estrategia de complementariedad. Cuando la crisis golpeó sectores alternativos no energéticos (Astillero, Guilfor, cementera), evitó rescates/reconversión, aplicando la ideología de “mercado decide”. Esto hizo que los colapsos fueran totales, sin red de contención estatal. Simultáneamente a retiro de apoyos a diversificación, Das Neves expandió gasto en deuda (emisiones 2005-2010). Esto no fue “mercado decide” sino elección política: priorizar finanzas sobre industria. Recursos que pudo haber invertido en reconversión laboral de Astilleros, por ejemplo, fueron a pagar servicio de deuda.
Legado: Dejó una provincia estructuralmente dependiente de la mono producción hidrocarburífera y con los primeros esquemas de fideicomisos financieros garantizados por petróleo.
Stock de deuda al cierre del ciclo (2011): Aproximadamente USD 450 millones.
2-Martín Buzzi (mandato: 2011-2015)
El estructurador del endeudamiento en dólares bajo ley extranjera
Caracterización política: Contradictorio. Alineado formalmente con el proyecto nacional desarrollista del kirchnerismo desendeudador, pero ejecutor local del primer gran salto cualitativo hacia la financierización internacional.
Decisiones clave:
1. La Ley de Hidrocarburos (2012) y el marco del “Bono de Compensación”: Promovió una nueva legislación provincial petrolera que forzó un aumento formal en el porcentaje percibido de ingresos, aplicado a municipios. Sin embargo, este incremento se licuó al convertirse en la base financiera para garantizar emisiones de deuda en Wall Street.
2. Emisión de los Bonos en Dólares (BODIC y Fideicomisos): Ante el creciente déficit fiscal, colocó los primeros títulos de deuda soberana de gran escala emitidos bajo leyes de Nueva York y Londres (como el Bono de Desarrollo e Infraestructura de Chubut – BODIC). Estos instrumentos inauguraron formalmente las cuentas de garantía transnacionales (escrow accounts), donde las regalías viajan directamente al exterior sin tocar el Tesoro provincial.
3. Financiamiento de gasto corriente con deuda de largo plazo: Utilizó los fondos obtenidos bajo la premisa de “infraestructura productiva” para costear los crecientes desequilibrios del gasto corriente y la masa salarial del sector público.
Legado: Abrió las puertas definitivas del mercado internacional de deuda con cesión de soberanía jurídica.
Stock de deuda al cierre de su mandato (2015): Escaló a cerca de USD 750 millones.
3-Mario Das Neves (tercer mandato: 2015-2017) & Mariano Arcioni (mandato completo: 2017-2023)
Los prisioneros del ciclo y el nacimiento del BOCADE
Caracterización política: El dasnevismo tardío y el posterior gobierno de Arcioni funcionaron bajo una lógica desarrollista (de palabra) pero neoliberal (en la práctica cotidiana). Profundizaron el modelo porque la estructura heredada ya no permitía otra alternativa operativa.
Decisiones clave:
1. La Emisión del BOCADE (Julio de 2016): Bajo la tercera gobernación de Das Neves, la provincia colocó el Bono del Programa de Obra Pública y Cancelación de Deudas (BOCADE) por un monto nominal de USD 650 millones, con una tasa de interés del 7,75% anual (frente a tasas de referencia internacionales que promediaban el 1,84%). Se justificó bajo la premisa de financiar un plan de obras estratégicas -como el inconcluso Hospital de Alta Complejidad de Trelew-, pero el 50% se licuó en refinanciación de deudas corrientes anteriores y un 16% fue transferido a municipios para contener sus propios desequilibrios fiscales locales.
2. La captura total por Default Técnico y Reestructuración (Arcioni, 2020): Tras el deceso de Das Neves en 2017 y en medio del hundimiento de los precios internacionales del crudo, Arcioni enfrentó la inviabilidad del BOCADE. La provincia ingresó en default técnico. Toda renegociación intentada por su gabinete chocó con la amenaza de las operadoras (PAE, YPF) de recurrir a los tribunales de Nueva York. Arcioni cerró un canje de deuda en 2020 que estiró los plazos, pero capitalizó intereses y consolidó el rollover: emitir bonos para pagar la resaca de los bonos anteriores.
3. La crisis fiscal y desindustrialización: La producción petrolera cayó de forma continua, reduciendo los ingresos por regalías a mínimos históricos. Se desató una severa presión impositiva sobre los sectores no energéticos, provocando la asfixia final y contracción de empresas industriales remanentes textiles, cementeras y metalúrgicas.
Legado: Una provincia en default social permanente, con salarios públicos pagados tardíamente y de forma escalonada, subordinada de forma absoluta al circuito financiero internacional.
Stock de deuda al cierre del ciclo Arcioni (2023): Escaló hasta los USD 1.150 millones.
4-Ignacio Torres (2023-presente)
La captura por Wall Street y la megaemisión de 2026
Caracterización política: Perteneciente al PRO; aperturista y alineado conceptualmente con las finanzas globales. Extremó la dependencia financiera externa y dejó a Chubut como rehén de Wall Street.
Decisiones clave:
1. La Mega-Emisión de abril de 2026: El gobernador obtuvo autorización legislativa para la colocación de un nuevo bono internacional por USD 650 millones con vencimiento a 10 años. La tasa pactada en Nueva York se fijó en un gravoso 9,45% anual, duplicando las referencias del mercado internacional para ese período (4,7% anual).
2. La trampa del desendeudamiento aparente: Aunque la narrativa oficial promovió esta megaemisión bajo la bandera del “desendeudamiento y el plan de obras estratégicas” (asumiendo proyectos paralizados por el Gobierno nacional como la Doble Vía Trelew-Rawson y tramos del Acueducto Lago Musters), el stock total de la deuda pública provincial consolidada trepó de inmediato a un nuevo récord histórico: entre USD 1.300 y USD 1.350 millones.
3. El costo de la sumisión financiera: Bajo este esquema, Chubut posterga el pago de capital hasta el año 2029 (contando con 3 años de gracia), pero queda obligada a desembolsar de forma trimestral una suma que anualizada supera los USD 61 millones únicamente en concepto de intereses derivados de esta emisión.
4. Subordinación y caída productiva: Las decisiones macroeconómicas provinciales quedaron virtualmente delegadas a las exigencias de los bonistas extranjeros. Al mismo tiempo, operadoras clave como PAE ejecutaron menos de la mitad de las inversiones comprometidas en boca de pozo, mientras remitieron cientos de millones de dólares en dividendos fuera de las fronteras cerronacionales, arrastrando a la producción hidrocarburífera provincial a una contracción sostenida.
5. Obras con recursos propios (para liberar compromisos nacionales) Plan Galina 2025 y Doble Trocha y Nuevo Acueducto 2025-2026.
Legado actual: La consolidación de la provincia subordinada a los intereses del capital financiero y a las directrices de Nación.
Stock de deuda consolidada (2026): USD 1.300 – USD 1.350 millones.
Cuatro pasos: cómo se construye la dependencia
El proceso mediante el cual Chubut cedió su soberanía económica y se consolidó como un territorio financierizado responde a un mecanismo de cuatro estaciones perfectamente sincronizadas:
[Paso 1: Enclave Extractivo]
? Concesiones operativas a largo plazo sin valor agregado local.
[Paso 2: Monetización del Futuro]
? Emisión de bonos en dólares garantizados con regalías.
[Paso 3: Subordinación Extraterritorial]
? Fideicomisos ciegos y cuentas ‘escrow’ bajo ley Nueva York.
[Paso 4: El Bucle del Anatocismo]
? Nuevas deudas para pagar la resaca de los bonos anteriores.
Paso 1: La concesión de lo público y la apropiación privada
Los yacimientos maduros y estratégicos de la Cuenca del Golfo San Jorge se entregan a grandes operadoras (PAE, YPF, Tecpetrol, Pecom). Las concesiones se otorgan bajo plazos de extrema longitud -como la prórroga adelantada de Cerro Dragón- sin exigir contrapartidas reales de industrialización en origen, agregación de valor o diversificación productiva regional. La provincia queda degradada a la condición de enclave proveedor de materia prima bruta, asumiendo la totalidad de los pasivos ambientales.
Paso 2: El endeudamiento con garantía de futuro
Ante la asfixia fiscal del Estado, los gobiernos provinciales emiten títulos de deuda pública denominados en moneda extranjera, utilizando como colateral (garantía) los flujos futuros de las regalías hidrocarburíferas. El Estado compromete la riqueza que proyecta extraer en los próximos 10 a 20 años para obtener liquidez inmediata. Esto constituye un consumo anticipado del porvenir: se monetiza el mañana para costear los desequilibrios coyunturales del presente.
Paso 3: La subordinación jurídica y extraterritorial
Es la entrega de la soberanía legal. Los bonos se colocan bajo legislaciones transnacionales -primordialmente los tribunales de Nueva York- y se estructuran a través de fideicomisos ciegos y cuentas de garantía (escrow accounts). Las operadoras petroleras depositan los fondos de las regalías directamente en cuentas bancarias del exterior administradas por los representantes de los bonistas. El dinero ni siquiera ingresa al Tesoro provincial.
Bajo este esquema, la provincia carece de la potestad regulatoria de declarar una moratoria o diferimiento, incluso frente a emergencias humanitarias, colapsos hospitalarios, crisis escolares o la urgente remediación de pasivos ambientales e infraestructuras urbanas afectadas por la propia actividad extractiva.
Wall Street y sus bonistas tiene prioridad de cobro absoluta por sobre el pueblo de Chubut.
Paso 4: El bucle infinito de la refinanciación
Dado que el esquema impositivo local es regresivo y no grava las rentas concentradas ni la fuga de capitales de la región, y considerando que las obras que teóricamente justificaban la deuda quedan paralizadas o subejecutadas, los desequilibrios de caja reaparecen en el corto plazo. El Estado se ve forzado a ingresar en un bucle: emitir nueva deuda para cancelar los vencimientos de la deuda anterior. Paradójicamente, la administración política presenta cada capitulación financiera y cada refinanciación como un “exitoso programa de desendeudamiento”.
Los números del colapso: 15 años de sangría financiera
Los balances fiscales de la propia administración provincial exponen el fracaso del modelo:
- Emisión acumulada (2010-2026): Chubut ha emitido más de USD 2.031 millones en títulos de deuda pública externa bajo ley de Nueva York con cesión fiduciaria de regalías hidrocarburíferas.
- Flujo de pagos: En el transcurso de estos quince años, las arcas provinciales ya han transferido más de USD 1.586 millones al exterior entre pagos de capital y servicios de interés.
- El stock perpetuo: A pesar de haber pagado un volumen equivalente a casi el total de lo emitido originalmente, la provincia sostiene en 2026 un stock de deuda remanente que oscila entre los USD 1.300 y USD 1.350 millones.
La diferencia entre emisión-pagos-stock se explica por capitalización de intereses del canje 2020 (USD 180 millones aproximadamente) y por el roll-over de la emisión 2026.
La trayectoria de la deuda provincial no dibuja una curva descendente, sino un vector lateral y ascendente. La sangría de capitales es constante: se amortiza deuda vieja contrayendo pasivos nuevos, lo que congela el stock total y drena de forma sistemática el ahorro social de los chubutenses.
III. El último capítulo: La economía política de emisión de 2026
Abril de 2026: El “desendeudamiento” como trampa semántica
La retórica oficial argumentó que la ya referida operación de deuda pública del 2026 constituía un “alivio financiero” orientado a la recompra de los BOCADE remanentes y la ejecución de obras de infraestructura (asumiendo proyectos paralizados por el Gobierno nacional como la Doble Vía Trelew-Rawson o tramos del Acueducto Lago Musters).
Sin embargo, el impacto macroeconómico real contradice la afirmación: el stock total de la deuda provincial escaló nuevamente hasta igualar los picos históricos de la crisis de 2016-2017. Con esta estructuración, Chubut adquiere un período de gracia para el pago de capital hasta el año 2029, pero queda obligada a desembolsar en lo inmediato una suma de USD 15,3 millones por trimestre (aproximadamente USD 61,4 millones anuales) exclusivamente en concepto de intereses de esta nueva serie.
El límite natural del extractivismo: Cuando la deuda monetaria se lleva el recurso.
Es en este punto donde la economía política del extractivismo choca contra la realidad geológica y de mercado de las cuencas maduras:
- La ilusión del incremento por precios (2026): Aunque durante los primeros meses del año las regalías petroleras provinciales registraron subas nominales debido a picos coyunturales en el precio internacional del crudo Escalante, los niveles de producción real en boca de pozo continúan en un declive estructural e ininterrumpido.
- La vulnerabilidad trimestral: El flujo de ingresos anualizado del Chubut es de USD 360-400M de regalías y paga USD 120-150M de servicios de la deuda. Que se agrava en los meses de pagos de cuotas de capital. Al contraponer este ingreso frente a los servicios concentrados del BOCADE y las nuevas obligaciones financieras -que exigen pagos unificados de aproximadamente USD 36,9 millones en los meses de liquidación- la vulnerabilidad es absoluta.
- El secuestro del flujo de caja: La equivalencia matemática del desapoderamiento: 34-39% de regalías va a fideicomiso y se transfiere íntegramente a las cuentas de Wall Street antes de ser coparticipado a los municipios, destinado al pago de salarios de maestros y médicos, o invertido en la recomposición del colapsado sistema de servicios públicos provinciales.
Chubut extrae sus recursos no renovables no para fundar el futuro, sino para sostener la generación permanente de deuda eterna.
Conclusiones finales
La conclusión ineludible de este recorrido por la economía política de Chubut es que el extractivismo no constituye un accidente de gestión ni un desvío transitorio, sino el núcleo operativo de un regimen de acumulación que convierte a la provincia en depósito de recursos naturales al servicio de la renta extraterritorial.
A lo largo de más de dos décadas, las sucesivas administraciones gubernamentales -independientemente de sus matices retóricos- han administrado los recursos naturales no renovables bajo la lógica financiera del capital.
Lejos de financiar un plan de desarrollo regional que diversifique la matriz productiva o garantice la reproducción de la vida social, el petróleo ha funcionado como un colateral de corto plazo destinado a alimentar un ciclo deudor infinito. La monetización anticipada del subsuelo chubutense no compra futuro; hipoteca el mañana en beneficio de los fondos de inversión de Nueva York.
El colapso estructural que hoy padecen los servicios esenciales en el territorio -la crisis hídrica, el derrumbe edilicio de las escuelas y la asfixia operativa de los hospitales públicos- no es un fenómeno disociable de esta arquitectura de subordinación externa. Cuando el flujo de las regalías petroleras se automatiza mediante fideicomisos ciegos para satisfacer los servicios de una deuda que jamás se extingue, el Estado provincial abdica de su rol soberano y se transforma en un mero gendarme de los enclaves transnacionales. El rendimiento geológico del golfo San Jorge y los récords nominales de exportación conviven así con una sociedad empobrecida y un Tesoro siempre insuficiente.
Romper con este destino trágico exige un giro copernicano en la acción política. La superación del modelo extractivista-deudor demanda abandonar los parches financieros y asumir que ningún equilibrio fiscal será genuino si se sostiene sobre el desapoderamiento de los bienes comunes.
La reconstrucción de la autonomía provincial (si se la asume como objetivo político) requiere anclar la economía en el trabajo real, la tecnología regional, la participación y captura justa de la renta extraordinaria y la diversificación productiva. Solo cuando los recursos naturales dejen de ser la moneda de cambio de la especulación internacional y pasen a sostener el entramado social y comunitario, Chubut podrá comenzar a transitar el camino del bien común.
(*) Economista, investigador y ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
Referencias bibliográficas y notas
. CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) (1960-1980). Ensayos sobre la teoría del enclave y la transferencia de renta en economías primario-exportadoras. Santiago de Chile.
. García, Marcelo (2026). Dirigentes del pasado marcaron la historia de la deuda de Chubut: En 10 años pagó U$S 1.200 millones y ahora emite por U$S 650 millones. El Extremo Sur.
. García Márquez, Gabriel (1972). La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada. Buenos Aires: Sudamericana. (Utilizado como analogía del anatocismo y la deuda que engendra deuda).
. Infobae (Sección Economía) (23 de abril de 2026). Chubut colocó deuda por USD 650 millones a una tasa de 9,45% en los mercados internacionales.
. Metadata Noticias (26 de julio de 2026). Por el nuevo bono internacional, Chubut pagó esta semana los primeros u$s 15 millones por intereses (Análisis del flujo acumulado trimestral BOCADE + Bono PUA36).
. Ministerio de Economía y Crédito Público de la Provincia del Chubut (2024-2026). Informes Trimestrales de la Deuda Pública Provincial y Ejecución Presupuestaria. Rawson.
. Politikon Chaco (2026). Monitoreo de Letras del Tesoro y Bonos de Conversión Subsoberanos: Consolidado Provincia del Chubut.
. Vibra News (Economía) (12 de agosto de 2026). Chubut, tercera provincia en colocar deuda en 2026 (Evaluación del porcentaje de participación provincial en el mercado de crédito subsoberano).
Publicación original: El Extremo Sur

