Resultan muy sospechosas las causas del dramático “accidente” ocurrido el pasado jueves en Arroyo Vuelta, próximo a La Cumbre, un par de kilómetros antes de llegar a Piedra Blanca. Una patana o cabezote, arrastrando un contenedor de 40 pies, embistió sorpresivamente y con furia la concurrida y ordenada marcha caravana que se dirigía Cotuí en demanda de que sea revisado el contrato entre el Estado dominicano y la Barrick Gold, hecho ocurrido entre las 7 y 8 de la noche.

Fuente: Por Eduardo Álvarez publicado en Expreso Santo Domingo

06/04/2010. Formábamos parte de la demostración, a la que nos incorporamos tres horas antes. Por tanto fuimos testigos del lamentable suceso en el que perdieron la vida tres personas y varias resultaron seriamente lesionadas. Impresionantes las demostraciones de aprobación y respaldo recibidas de centenares de personas que transitaban por la autopista Duarte. Voceaban, entre otros lemas, ¡fuera la Barrick!, ¡que no se lleven nuestro oro! O hacían señales de aprobación con las manos. Muchos se sumaron a la caravana que transcurría en orden.

Para irrumpir intempestivamente y, en cierta forma, detener la gran manifestación de protesta apareció en el escenario un vehículo pesado, ya señalado, placa oficial de la organización denominada Plan Mundial de Alimentos.

Tanto los caminantes como los vehículos que nos acompañaban iban por el paseo en el extremo derecho de la vía, utilizado habitualmente por los conductores para detenerse momentáneamente. Es decir, sin obstaculizar el tránsito. Salvo una patrulla policial para mantener el orden y un par de vehículos destinados a suministrar agua y auxiliar a uno que otro protestante que se sintiera agotado.

Una ambulancia del Club de Leones de Bonao se presentó, tras un llamado que hiciera Osiris de León por la Z101, la que luego resultó impactada entre la veintena de vehículos dañados por la patana.

Nadie se explica cómo pudo ocurrir este accidente si la vía central o izquierda de la autopista Duarte, de sur a norte, estaba despejada, para evitar interrumpir el tránsito, que se movía lentamente debido a que los conductores disminuían la velocidad para aplaudir a los manifestantes. Procede, por tanto, una seria investigación, tomando en cuenta los derechos humanos.

Debemos afirmar que ningún vehículo de la Policía, la Defensa Civil o la Cruz Roja cuidaron la retaguardia de la caminata, para advertir sobre la importancia de reducir la velocidad debido a la presencia de centenares de seres humanos que se desplazaban a pie. Llamaba también la atención el gran número de vehículos pesados transitando el Jueves Santo, a pesas de una disposición oficial que lo prohibía. Notoria, además, la ausencia de unidades de rescate, orientación y atenciones médicas, como es costumbre en temporadas como esta.

Transcurrido tan lamentable suceso, los manifestantes se reagruparon, tras hacer un alto para socorrer a las victimas haciendo frente al drama de dolor, lamentable y sobrecogedor, que invitaba a la solidaridad y a la reflexión. Seguimos marchando, llenos de pesar por las víctimas caídas, pero firmes en el propósito de reclamar, justamente, la mitad de los beneficios que obtenga la Barrick del oro y otros minerales que extraiga de Pueblo Viejo.

Este hecho sumamente confuso y sospechoso cotejado con el violento historial de la Barrick en respuesta a similares manifestaciones de protesta en Argentina y otros países sudamericanos justifican el recelo expresado por los presentes en la manifestación